El maestro Ponce pronunció un sólido discurso en favor de la fiesta, reclamó que los políticos dejen de meter las manos en ella y dijo que las corridas se acabarán cuando la gente deje de asistir a las plazas .
El pregón lo pronunció para la apertura de la primera gran feria de la temporada española en Olivenza
EL PREGÓN DEL MAESTRO
«Por favor, dejen de politizar esta fiesta tan nuestra. Y dejen, porque si la tauromaquia tiene desaparecer será porque la gente deje de asistir a las plazas de toros. Pero tienen miedo porque eso nunca pasará. Mientras que exista un toro bravo para perpetuar su especie y un hombre vestido de torero capaz de entregar su vida creando una obra de arte sin igual».
«La tauromaquia debe estar allá donde el pueblo quiera que esté», siguió diciendo Ponce, «no donde algunos políticos por intereses personales intransigentes desean que esté. Usando la tauromaquia como arma política para contentar a unos cuantos o a ellos mismos, la tauromaquia no entiende de izquierdas o de derechas, solo de historia, tradiciones, ecología y amor a un toro que se cría con esmero. De esfuerzos, de valentías, de honestidad, de verdad, de humildad, de ejemplos de superación, de amor, de entrega y pasiones. De todos esos valores que nos hacen más humanos y mejores personas».
Ponce hizo un recorrido por su trayectoria en relación a esta plaza, de la que manifestó haber «tenido el privilegio de ser el torero que más veces ha hecho el paseíllo en Olivenza», ciudad a la que agradeció su gran apuesta por la tauromaquia «como cultura con arte e identidad de una ciudad que presume de ser tierra taurina por excelencia. Y gracias a EMSA por apostar por la calidad y mantener la excelencia que es modelo a seguir en cualquier plaza del mundo. Prueba de ello los carteles de este año».
El nuevo apoderado de David de Miranda recordó además que la pasada temporada asistieron siete millones de personas a los espectáculos taurinos en España y que solo por las Las Ventas pasaron un millón de personas. «Esa es la realidad, la pura verdad, no lo que nos quieren vender», aseguró reivindicando también a la tauromaquia como un «arte entre las artes porque genera emociones imposibles de catalogar pero ninguna de ellas es referida al odio, al racismo, a la violencia xenofobia o racismo».
«La tauromaquia es arte no porque lo hayan escrito, cantado, pintado, escrito, esculpido o musicado infinidad de artistas. No nos equivoquemos, es arte por sí misma y porque ha sido capaz de mover las conciencias de estas gentes de tan alto grado de sensibilidad», dijo Ponce rememorando a grandes artistas de todos los tiempos como Lorca, Benlliure, Picasso, Hemingway, Gerardo Diego, Alberti, Goya, Valle-Inclán o Botero, en un reivindicativo pregón tan cargado de sensibilidad como de acierto.








