Rogelio era un hombre humilde ,labrò una familia honrada y trabajadora, muy joven se acercò a la tauromaquia, ejerciò de picador y màs tarde de mozo de espadas acompañando en esos ajetreos de espuertas, fundones, muletas, capotes, monteras, espadas a figuras y modestos. Por su bondad se ganò el cariño de este mundillo suigéneris, particular pero tan entrañable y salpicado de valores humanos que es el mundo de los toros. Compaginò su desmedida aficiòn con las tareas en una notaría y se moviò como pez en el agua entre anaqueles, libros, legajos, sellos y firmas.
La vida es ese trànsito hacìa la muerte y los taurinos sabedores de la finitud de la existencia no es que la llamemos pero cuando arriba, generalmente inesperada la asumimos como parte de ese curso de la existencia.
En este caso de Rogelio hubo poca o ninguna suerte…Habìa salido de casa , comprò lo indispensable para el desayuno, cruzò , bolsa en mano , una calle y un motociclista que transitaba a alta velocidad lo atropellò causàndole heridas que a la postre fueron mortales.
Sin embargo es bueno denunciar a este desastre de sistema de salud…Lo llevaron a Suba, dijeron que no tenìan como atender al herido pues carecìan de medios, y lo trasladaron a Fontibòn…Si lo hubieran atendido oportunamente, clìnicamente lo salvan pero ese injusto burocratismo y que la salud es una mercancìa en una sociedad inmisericorde ,y no un derecho fundamental de los ciudadanos y ciudadanas de este paìs…
Se ha ido un hombre bueno por la imprudencia de un desaprensivo motociclista y un sistema de anti salud pavoroso en su gestiòn..
Hoy lo hemos despedido sus amigos, sus colegas, toreros, ayudas, novilleros, picadores y gentes del toro.
Que la tierra te sea leve querido Rogelio.









