La Plaza de Toros La Santamaría es uno de los lugares icónicos que se ubican dentro del centro de Bogotá y que ha marcado parte de la historia del país, pues es un espacio de encuentro de los capitalinos, desde su inauguración en 1931, y por los diversos cambios que ha presentado con el paso de los años.
El nombre que adquirió se le puso en honor a su dueño y fundador: Ignacio Sanz de Santamaría, quien compró el lote por cerca de 70 mil pesos en 1928 y lo convirtió en la primera plaza de toros con estas características estructurales de Bogotá, por esta razón, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, realizó en el marco del mes del patrimonio, una activación de este lugar con un recorrido con cerca de 25 ciudadanos y ciudadanas que reconocieron este espacio emblemático de Bogotá.
Nacimiento de la primera plaza de toros en Bogotá
La Plaza de Toros de la Santamaría fue una idea concebida por un ganadero de la época, Ignacio Sanz de Santamaría quien, a finales de los años 20 y comienzos de los 30, decidió hacer una Plaza de Toros para Bogotá.
“En ese momento las plazas eran muy precarias y eran tipo corralejas, como se conocen hoy en día; Santamaría invierte recursos compra el lote en el cual está construida la plaza y adquiere una hipoteca con el Banco de Bogotá para cerca del año 1932 inaugurar esta plaza, que su nombre obedece a la familia Santamaría por ser los empresarios que la construyeron”, comenta Ricardo Escobar Álvarez, arquitecto e integrante de la subdirección de protección e intervención del patrimonio del IDPC.
Esta plaza se posiciona en uno de los principales puntos de encuentro a partir del momento de su inauguración, convirtiéndose en un lugar de élite en el que se reunían diferentes clases sociales y gran parte de la ciudadanía capitalina.
A mediados de 1935 sufre una transformación en su arquitectura exterior con la instalación de una piel con acabado en ladrillo. En ese momento, el empresario Santamaría entra en periodo de crisis económica y tiene problemas con el pago de la hipoteca del Banco de Bogotá hace una negociación y desde ese momento la Plaza de Toros pasa a ser propiedad de Bogotá quien adquiere los derechos de la propiedad y de su administración.

Datos curiosos de la plaza de toros:
Por último, el arquitecto Ricardo Escobar Álvarez nos cuenta estos datos curiosos que no podemos dejar pasar de la Plaza de Toros La Santamaría:
1. El lote se compró por 70.000 pesos, en 1928. Sin embargo, fue poco, comparado con los 400.000 dólares que tuvo que invertir Ignacio Sanz, para levantar la construcción de la plaza.
2. Fue declarada Monumento Nacional de Colombia el 26 de septiembre de 1984.
3. La Subdirección de Protección e Intervención del Patrimonio del IDPC luego de los 18 meses pactados en el contrato, y con una inversión de casi 8.800 millones de pesos,entregó a la ciudad un espacio para su uso como escenario multipropósito para actividades culturales y recreativas.
4. Hoy en día la Plaza de Toros de momento no cumple con su función taurina por orden de la corte, tema que aún está en proceso.
5. Era un lugar utilizado por grandes políticos entre ellos Jorge Eliecer Gaitán que convocaban encuentros políticos y realizaban grandes discursos.
6. Se realizaron actividades alternas como peleas de boxeo y se contó en algún momento con Mohamed Ali, también se realizó una exhibición de las que hizo en Bogotá la Copa Davis y muchos otros que están lejanos de la actividades taurina.
A continuación una de las principales imágenes que dejo el torneo de la Copa Davis, disputado en este espacio de Bogotá:


La Comisión del Plan del Concejo de Bogotá, aprobó en primer debate el proyecto de acuerdo “¡Ida la tortura, bienvenida la cultura!”, de autoría de la concejal Clara Lucía Sandoval, con el cual se transforma la Plaza de Toros La Santamaría en un espacio cultural, artístico, deportivo y comunitario.
La concejal Sandoval destacó que este proyecto se alinea con los avances jurídicos del país, tras la Ley 2385 de 2024 y la decisión de la Corte Constitucional que prohibió las corridas de toros, el rejoneo, las becerradas y otros actos de crueldad con animales.
“Hoy Bogotá le dice sí a la vida, sí a la cultura y sí a un futuro con empatía y respeto por los animales”, afirmó.
Sandoval resaltó que esta transformación es el resultado de años de trabajo conjunto con organizaciones defensoras de animales, activistas y ciudadanía comprometida.
No ha habido en cien años un recinto más acogedor a todas las manifestaciones culturales, políticas, académicas, deportivas que la plaza de toros de Santamaría en las que ha tenido cabida el tenis, el basket, conciertos, obras de teatro, opera , expresiones políticas , boxeo, entre otras expresiones.
Y naturalmente las corridas de toros desde 1931 cuando el presidente Olaya Herrera inaugura el Coso de la 26.
Hemos conocido un proyecto que debe ser estudiado por el Concejo de Bogotá y que deformará ese bien cultural que es plaza de toros con su estilo mudéjar, con su historia, con sus ricas manifestaciones de paz y convivencia.
Elevo a los señoras y señoras concejales de Bogotá una enérgica pero comedida petición para que eviten destruir ese patrimonio de todos los colombianos y que no merece ser deformado.
Alegar que se dedicará a la cultura es equivocado pues jamás la plaza ha dejado de ser un escenario de cultura que le pertenece a todos los ciudadanos y ciudadanas.
EL PROYECTO DEL CONCEJODE BOGOTA
La Comisión del Plan del Concejo de Bogotá, aprobó en primer debate el proyecto de acuerdo “¡Ida la tortura, bienvenida la cultura!”, de autoría de la concejal Clara Lucía Sandoval, con el cual se transforma la Plaza de Toros La Santamaría en un espacio cultural, artístico, deportivo y comunitario.
La concejal Sandoval destacó que este proyecto se alinea con los avances jurídicos del país, tras la Ley 2385 de 2024 y la decisión de la Corte Constitucional que prohibió las corridas de toros, el rejoneo, las becerradas y otros actos de crueldad con animales.
“Hoy Bogotá le dice sí a la vida, sí a la cultura y sí a un futuro con empatía y respeto por los animales”, afirmó.
Sandoval resaltó que esta transformación es el resultado de años de trabajo conjunto con organizaciones defensoras de animales, activistas y ciudadanía comprometida.
No ha habido en cien años un recinto más acogedor a todas las manifestaciones culturales, políticas, académicas, deportivas que la plaza de toros de Santamaría en las que ha tenido cabida el tenis, el basket, conciertos, obras de teatro, opera , expresiones políticas , boxeo, entre otras expresiones.
Y naturalmente las corridas de toros desde 1931 cuando el presidente Olaya Herrera inaugura el Coso de la 26.
Hemos conocido un proyecto que debe ser estudiado por el Concejo de Bogotá y que deformará ese bien cultural que es plaza de toros con su estilo mudéjar, con su historia, con sus ricas manifestaciones de paz y convivencia.
Elevo a los señoras y señoras concejales de Bogotá una enérgica pero comedida petición para que eviten destruir ese patrimonio de todos los colombianos y que no merece ser deformado.
Alegar que se dedicará a la cultura es equivocado pues jamás la plaza ha dejado de ser un escenario de cultura que le pertenece a todos los ciudadanos y ciudadanas.







