Olga Casado desata fervor en una tauromaquia con dèficit de figuras que ilusionen a la aficiòn

Olga Casado desata fervor en una tauromaquia con dèficit de figuras que ilusionen a la aficiòn

A Olga Casado, alumna de la Escuela de Madrid, pocos la conocìan y en el Festival por las vìctimas del DANA en Vistalegre desatò la pasiòn por su concepto del toreo y verla con el capote y la muleta con ese desenfado, con ese despliegue de talento , con la colocaciòn , el temple , el trazo, el manejo de su cuerpo, el acompañamiento en el curso de la faena. Una mujer con unas virtudes excepcionales.

Es preciso no precipitar acontecimientos, no presionar tiempos y dejar que fluya tranquilamente su camino.

Es grato contar hoy con Borja Jimènez, Fernando Adriàn, Juan Ortega, Pablo Aguado que se suman a valores como Emilio de Justo, David Galvàn, Juan Leal, Ginès Marìn , Romàn Collado, por citar. Y llega un TORERO con todos los merecimientos: Olga Casado. Sì, es mujer , con todos los respetos pero sin discriminaciones pues el toro y el toreo no distinguen por sexo, religiòn o ideologìa.Y ella ha llegado para ilusionar. Falta nos hace.

Ella se define asì :

‘Mi concepto aún no lo he encontrado. Creo que es pronto, soy novillera sin caballos, pero intento hacer el toreo lo más puro posible. Al final, lo más difícil es torear despacio y eso es lo que busco, además de que me pase muy cerca al animal. Eso es lo que emociona a los públicos’, confesaba a mundotoro.com recientemente, la joven que está dispuesta a convertirse en todo un referente en los ruedos, tal y como ayer confesó en el brindis que le hizo a la presidenta Isabel Díaz Ayuso.

Dice un editorial de Mundotoro sobre Olga Casado:

La respuesta es que el toreo necesita de la presencia activa de mujeres. No para verlas como casi una anécdota. Tampoco como muestra de igualdad hombre/mujer en las escuelas. Mujeres en activo y de luces con talento suficiente y distinguido para meter el toreo en la manga de la naturalidad social cotidiana. En el camino inapelable de esta sociedad. En el futuro. Mujeres que no dejen al toreo extramuros de la corriente más real de este tiempo. Mujeres toreando con el talento de mujer, con el talento que no les haga perder su feminidad ni su esencia natural. 

EN APLAUSOS, RAFAEL COMINO

He visto a todas las mujeres que se han vestido de luces en España desde el año 1950 y siendo sincero ninguna antes me había trasmitido las sensaciones que me trasmite la torera Olga Casado. Tiene planta de torero, parece un torero y es un torero, porque torea muy bien, con capote y muleta, compone muy bien, tiene el temple en sus manos, y anda delante de los novillos con gran naturalidad y elegancia. Todo lo hace con aparente facilidad y gran estética.

MANUEL VIERA EN BURLADERO

 Arte y valor sin cuento. Suficientes para una artística lidia colmada de momentos magníficos. La impecable verdad, la belleza de cada uno de los templados muletazos al bravo novillo de Garcigrande, y la naturalidad otorgada a la interpretación de su toreo le otorgan la categoría de superior. Un toreo de auténtica orfebrería con el que provocó a una gente que empezó a gozar y al mismo tiempo a enloquecer. Un toreo destinado a la sensibilidad.

Lo hizo Olga Casado, alumna de la Escuela José Cubero “Yiyo”, una genio en esto, con el último utrero de la gran tarde de toros benéfica para los damnificados de la catástrofe valenciana. Frescura, buen gusto y, sobre todo, la singularidad con la que ilustró sus esperanzadoras formas en su primer festejo con picadores. Casi nada.

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