Un capote pintado por Fernando Botero

por | Ene 18, 2026 | Arte | 0 Comentarios

Nota de Prensa:
Un capote inédito pintado por Fernando Botero sale a
la luz tras más de dos décadas de silencio
 El capote fue entregado recientemente a la Fundación Social y Cultural Caja
Rural del Sur por José Manuel Cárdenas, conocido como “Mame”,
destinatario de la dedicatoria original del artista, en la que puede leerse: “A
Mame Botero 2001”
Sevilla se convierte en el escenario del redescubrimiento de una obra
singular y hasta ahora desconocida del maestro Fernando Botero. Se trata
de un capote de torero pintado y dedicado por el artista colombiano en
el año 2001, una pieza inédita que ha permanecido alejada del ámbito
público durante más de veinte años y que hoy ve la luz bajo la custodia de la
Fundación Social y Cultural Caja Rural del Sur.
El capote fue entregado recientemente a la entidad por José Manuel
Cárdenas, conocido como “Mame”, destinatario de la dedicatoria original
del artista, en la que puede leerse: “A Mame Botero 2001”. Esta inscripción,
junto con la singularidad del soporte y la autoría, vincula la obra de manera
directa con la biografía personal y artística de Botero.
La pieza destaca por la confluencia de tres elementos de especial
relevancia: la firma de uno de los grandes nombres del arte
contemporáneo, su carácter absolutamente inédito y el prolongado
silencio que ha rodeado su existencia desde su creación. A ello se suma
un contexto institucional y geográfico que refuerza su interés, al quedar
depositada en Sevilla, ciudad estrechamente ligada a la tradición taurina.
Desde el punto de vista artístico, el capote de brega -confeccionado por
la prestigiosa sastrería sevillana Pedro Algaba, cuyo sello se conserva en la
tela interior amarilla- se transforma en un auténtico lienzo bajo la mirada
de Botero. Sobre el fondo amarillo característico, el artista despliega una
escena taurina de gran fuerza plástica: un toro monumental, de
proporciones exageradas y contornos suavemente redondeados, domina el
espacio de la plaza. Sus cuernos curvos y su expresión desafiante transmiten

poder y solemnidad, mientras el público que lo rodea aporta equilibrio y
calma a la composición.
La obra se encuentra en perfecto estado de conservación. Está
firmada y fechada en 2001, dedicada a su propietario y protegida mediante
un enmarcado de madera con cristal, lo que ha garantizado su preservación
a lo largo del tiempo.
El origen de este capote pintado se sitúa en una estrecha relación personal.
José Manuel Cárdenas mantiene una amistad de larga data con Lina
Botero, hija del artista, derivada de su matrimonio con el español Rodrigo
Sánchez Arjona, amigo de infancia del propietario de la obra. Fruto de esta
relación, el matrimonio llegó incluso a convertirse en padrino de la hija de
Cárdenas. En ese contexto de cercanía, Lina Botero trasladó el capote a
París, ciudad donde Fernando Botero residía desde 1992, para que el
maestro lo pintara y se lo dedicara expresamente a su amigo “Mame”.
Desde su creación en 2001, la obra ha permanecido siempre en manos
de su legítimo propietario, cuidadosamente custodiada en su domicilio
particular, hasta su reciente entrega a la Fundación Social y Cultural
Caja Rural del Sur.
La aparición pública de este capote supone no solo el descubrimiento de
una pieza desconocida de Fernando Botero, sino también un punto de
encuentro entre arte y tauromaquia, dos universos que el artista supo
interpretar con una mirada única y reconocible. Su presentación abre una
nueva ventana al legado del creador colombiano y aporta un valioso
testimonio a su relación con España y su cultura.Nota de Prensa:
Un capote inédito pintado por Fernando Botero sale a
la luz tras más de dos décadas de silencio


 El capote fue entregado recientemente a la Fundación Social y Cultural Caja
Rural del Sur por José Manuel Cárdenas, conocido como “Mame”,
destinatario de la dedicatoria original del artista, en la que puede leerse: “A
Mame Botero 2001”


Sevilla se convierte en el escenario del redescubrimiento de una obra
singular y hasta ahora desconocida del maestro Fernando Botero. Se trata
de un capote de torero pintado y dedicado por el artista colombiano en
el año 2001, una pieza inédita que ha permanecido alejada del ámbito
público durante más de veinte años y que hoy ve la luz bajo la custodia de la
Fundación Social y Cultural Caja Rural del Sur.
El capote fue entregado recientemente a la entidad por José Manuel
Cárdenas, conocido como “Mame”, destinatario de la dedicatoria original
del artista, en la que puede leerse: “A Mame Botero 2001”. Esta inscripción,
junto con la singularidad del soporte y la autoría, vincula la obra de manera
directa con la biografía personal y artística de Botero.


La pieza destaca por la confluencia de tres elementos de especial
relevancia: la firma de uno de los grandes nombres del arte
contemporáneo, su carácter absolutamente inédito y el prolongado
silencio que ha rodeado su existencia desde su creación. A ello se suma
un contexto institucional y geográfico que refuerza su interés, al quedar
depositada en Sevilla, ciudad estrechamente ligada a la tradición taurina.
Desde el punto de vista artístico, el capote de brega -confeccionado por
la prestigiosa sastrería sevillana Pedro Algaba, cuyo sello se conserva en la
tela interior amarilla- se transforma en un auténtico lienzo bajo la mirada
de Botero. Sobre el fondo amarillo característico, el artista despliega una
escena taurina de gran fuerza plástica: un toro monumental, de
proporciones exageradas y contornos suavemente redondeados, domina el
espacio de la plaza. Sus cuernos curvos y su expresión desafiante transmiten

poder y solemnidad, mientras el público que lo rodea aporta equilibrio y
calma a la composición.


La obra se encuentra en perfecto estado de conservación. Está
firmada y fechada en 2001, dedicada a su propietario y protegida mediante
un enmarcado de madera con cristal, lo que ha garantizado su preservación
a lo largo del tiempo.


El origen de este capote pintado se sitúa en una estrecha relación personal.
José Manuel Cárdenas mantiene una amistad de larga data con Lina
Botero, hija del artista, derivada de su matrimonio con el español Rodrigo
Sánchez Arjona, amigo de infancia del propietario de la obra. Fruto de esta
relación, el matrimonio llegó incluso a convertirse en padrino de la hija de
Cárdenas. En ese contexto de cercanía, Lina Botero trasladó el capote a
París, ciudad donde Fernando Botero residía desde 1992, para que el
maestro lo pintara y se lo dedicara expresamente a su amigo “Mame”.
Desde su creación en 2001, la obra ha permanecido siempre en manos
de su legítimo propietario, cuidadosamente custodiada en su domicilio
particular, hasta su reciente entrega a la Fundación Social y Cultural
Caja Rural del Sur.


La aparición pública de este capote supone no solo el descubrimiento de
una pieza desconocida de Fernando Botero, sino también un punto de
encuentro entre arte y tauromaquia, dos universos que el artista supo
interpretar con una mirada única y reconocible. Su presentación abre una
nueva ventana al legado del creador colombiano y aporta un valioso
testimonio a su relación con España y su cultura.