Se abre en Ginebra el «Mono Nùñez. Homenaje a sor Virginia La Hidalga, hija de un torero español que se radicò en Colombia y al maestro Ivàn Hurtado

Se abre en Ginebra el «Mono Nùñez. Homenaje a sor Virginia La Hidalga, hija de un torero español que se radicò en Colombia y al maestro Ivàn Hurtado

La música andina colombiana no olvida a Sor Virginia La Hidalga, la religiosa oriunda del municipio de Riosucio, Caldas, que falleció a sus 99 años en Cali por causas naturales y que con su ingenio fue una de las cofundadoras del Festival Mono Nùñez que abre hoy su ediciòn 49.

Como tampoco olvidamos al caucano Ivàn Hurtado, afincado en Bucaramanga y en la UIS que se nos fue este año y a quien se le de dedicarà en el Festival otro homenaje.

Ginebra, hermoso municipio del centro del Valle del Cauca , apacible, de clima agradable, de gentes humildes y donde se degusta el mejor sancocho valluno «del mundo mundial», como dice Manolito Gafotas el personaje de Elvira Lindo,se transforma por 4 dìas en el epicentro de nuestros aires, desde esas gavotas, las danzas, bambucos, pasillos, guabinas , rajaleñas. Y las calles se transforman en nùsica y niños y jovenes munidos no de armas para agredir sino de instrumentos, que van desde esas zampoñas, tiples, guitarras, violines,a cununos, arpas, dulzainas, flautas traversas, etc.

Don Bernardo Mejìa , docto en materias empresariales, ha sabido llevar con sus colaboradores y colaboradoras con una precisión de relojero suizo el Festival a buen puerto y en el coliseo Gerardo Arellano se subiràn la noche de este jueves y hasta la madrugada del lunes a tarima los mùsicos que desgranaran sus partituras ante un pùblico enfervorizado y respetuoso.

La hermana Sor Virginia es recordada por ser junto a su compañera la también religiosa Aura María Chaves y el gestor cultural Luis Mario Medina, los fundadores del Festival de Música Andina Colombiana ´Mono Núñez´, el cual anteriormente nació con el nombre de Festival de Música Vernácula de Ginebra, Valle del Cauca.

La Guerra Civil española dejò entre otras consecuencias la diàspora de miles de españoles que salieron de la oscura noche de un regimen controvertido como el del general Franco que la historia se està encargando de valorar en su justa medida , y uno de esos obligados emigrantes fue el padre de la religiosa que naciò en el viejo Departamento de Caldas cuando aun no se habìa fraccionado pues en esa regiòn se afincò su progenitor.

La religiosa me dijo en una entrevista hace varios años que su padre fue torero, banderillero y que se moviò por diversas regiones de Colombia haciendo parte de las cuadrillas de toreros de su època.

«Guardo los mejores recuerdos de èl con sus trajes de luces, su amor por el toreo y su añoranza de España», me confiò la religiosa en un reciente festival del Mono Nuñez en Ginebra, Valle.

A los 16 años ,la que mas tarde serìa monja llegó al servicio católico en el Valle y en el convento puso en práctica su gusto por la música, especialmente por los instrumentos como el violín y la bandola, hasta el punto de organizar una semana cultural que dio pie para que la comunidad en Ginebra se apropiara de la música de Benigno Núñez Moya, más conocido como el ‘Mono’, un compositor nacido en el corregimiento de Las Playas de ese municipio.

La muerte de la única fundadora que hasta el momento vivía, despertó en varios gestores culturales el sentimiento de agradecimiento por sus años de servicio a la música y a la cultura en ambos departamentos (Caldas y Valle) pues algunos consideran que su amor por los instrumentos musicales, permite hoy conocer grandes talentos colombianos a través del Festival.

Para Don Bernardo Mejía, director ejecutivo del Festival Mono Núñez, aunque la muerte de la hermana Sor Virginia es dolorosa, su trayectoria hizo grandes cosas que ahora son legado para muchas generaciones. Así mismo, recordó como aún entrada en su tercera edad, acompañó cada año el festival hasta su último momento de lucidez.

“Ella siempre estaba en la platea disfrutando de la música, estuvo incluso en el último año de presencialidad del Festival, era una mujer activa a la que solo le faltaban uno o dos meses para cumplir sus 100 años, de los cuales más de 50 fueron dedicados a esta gesta que reúne músicos de todas las edades y de todo el país”, expresó Mejía.

Por su parte, Albert Largo, un joven gestor cultural de Riosucio, Caldas, expresó de su paisana que, “será una riosuceña de esas que se llevarán en el corazón, primero, por el inmenso legado para la música colombiana en su calidad de cofundadora y directiva del Festival Mono Núñez, alegría de Ginebra y tesoro musical de la nación; y segundo, por lo admirables que me resultan esos seres consagrados a Dios para el cuidado, la atención y el progreso del prójimo”.

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