A las puertas de la Feria de San Lucas, el Teatro Darymelia fue ayer escenario de la celebración del XXIV Pregón Taurino de Jaén, una cita que situó la palabra, la memoria y la pasión por el toreo en el centro de la escena. En esta ocasión, el encargado de pronunciar el pregón fue el matador linarense Curro Vázquez, recientemente distinguido con el Premio Nacional de Tauromaquia 2025, un reconocimiento que puso de relieve una trayectoria estrechamente vinculada a la historia reciente de la fiesta.
La velada contó con la presencia de numerosos aficionados; de representantes de los ayuntamientos de Jaén y Linares en las figuras de su alcalde y alcaldesa respectivamente, Julio Millán y Auxi del Olmo, así como la propiedad del coso de La Alameda, Juan Carlos Toro y Fran Sánchez.
El acto estuvo presentado por el periodista Ángel del Arco, quien realizó una extensa semblanza de la figura de Curro Vázquez y repasó su amplia trayectoria como matador y como apoderado. El pregón fue concebido como una conversación entre ambos en la que pasado y presente se dieron la mano.
Sobre el escenario del Darymelia, Curro Vázquez comenzó recordando el origen jiennense de su padre y sus primeros contactos con el mundo del toro, destacando la histórica influencia de la provincia de Jaén en la fiesta y las grandes figuras que ha dado esta tierra. Asimismo, repasó algunos de los episodios más significativos de su carrera y compartió con el público recuerdos de una vida dedicada al toro, marcada por el esfuerzo, el aprendizaje y la búsqueda de una determinada manera de entender la tauromaquia.
El pregón permitió acercarse a la figura de un torero que ha dejado una profunda huella dentro y fuera de los ruedos. Su discurso estuvo ligado a las vivencias acumuladas durante años de profesión y a las personas que han formado parte de ese recorrido, y su experiencia se convirtió así en hilo conductor de una conversación que reivindicó el toreo como una expresión en la que convergen arte, técnica, valor y sensibilidad.
La presencia de Curro Vázquez adquirió un significado especial al producirse en un año en el que ha recibido el Premio Nacional de Tauromaquia. El galardón ha reconocido su aportación a la tauromaquia y su trayectoria, y otorgó al pregón una dimensión añadida al contar en Jaén con uno de los nombres más destacados de la historia del toreo. Sus palabras acercaron al público a la dimensión más humana del torero, más allá de los triunfos y de las tardes de gloria, para detenerse en una profesión que ha exigido constancia, sacrificio y entrega.

Habló de su extensa carrera, de sus buenos y también malos momentos, pero sobre todo de la pasión que siempre tuvo por el toreo. De su profunda amistad con el maestro Antoñete y de la influencia que tuvo en él. De «su» Madrid. Tanto en la plaza de Vistalegre, fundamental en sus inicios cuando era novillero, y por supuesto de Las Ventas, con más de un centenar de tardes, contando corridas de toros y festivales.
Curro Vázquez, nacido en Linares en 1952 pero recriado personal y taurinamente en Madrid. Debutó con picadores en la vieja plaza de Carabanchel, escenario de su su alternativa el 12 de octubre de 1969 con José Fuentes como padrino en un mano a mano en el que resultó gravemente herido.
Ha llegado a torear 82 corridas de toros en la plaza de Las Ventas destacando faenas como la de 1981 con el toro de Salvador Domecq, la tarde de Victorino Martín del 89 o la faena bajo el diluvio en 1994 con un toro de Alcurrucén. La suya no ha sido una trayectoria marcada por la regularidad. En su carrera se cuentan muchos altibajos, baches y superaciones pero, a la vez, el reconocimiento de toda la profesión y la posesión de un extraordinario conocimiento del toreo que ha puesto al servicio de los toreros que ha apoderado.










