Chicuelo cambió el toreo

por | Ene 2, 2026 | Libros | 0 Comentarios

Una rotunda biografía personal y artística sobre el hombre que cambió el toreo y construyó la faena que vemos hoy en los ruedos: Manuel Jiménez «Chicuelo». Un libro esencial para entender la evolución de la tauromaquia de nuestros días. Con centenares de citas históricas, con más de 150 fotografías y apéndices documentales. Una biografía personal y artística de un torero esencial.

El libro, de más de 400 páginas y 200 fotos fechadas desde comienzos de los años 20 “demuestran que lo de Chicuelo no es ninguna broma sino que hace una aportación absoluta y total al toreo”, remacha David González, su editor, reafirmando es ese papel precursor del torero sevillano y hasta su condición de famoso en unión de su mujer, la célebre Dora La Cordobesita que había sido retratada por Romero de Torres.

Escalona, de alguna manera, culmina una tendencia revisionista que desboza algunos tópicos manidos. Pero conviene subrayar el dato: ese proceso no se podría entender sin los postulados de José Alameda, el mejor captor de ese hilo del toreo que da título a una de sus obras más difundidas. ¿Por qué seguir ahondando en el legado artístico y taurino de Chicuelo? El propio autor se encargó de responder a la pregunta después de la primera puesta de largo de su obra en la pasada Feria del Libro: “Partía de la idea de Chicuelo como un torero creador, pionero de la escuela sevillana, precursor de la chicuelina, genio del capote… pero no tenía asimilada su aportación al toreo en redondo, a lo que hoy se hace en las plazas”.

Escalona sí había oído hablar de ese trasteo revelador al toro Corchaíto de Graciliano Pérez Tabernero que marcaría la definitiva frontera en la plaza vieja de Madrid en 1928. Pero había que seguir buscando… Las aportaciones de Alameda eran obligadas y fueron el primer paso a la inmersión en la hemeroteca que, de hecho, acabaría otorgando la arquitectura principal de este libro cuando ni siquiera estaba en mente. “Me di cuenta de que había cosas que contar pero, sobre todo, que aún podía haber datos que aportar atendiendo al testimonio de la prensa de la época”. Tocaba pasar por encima de parámetros más o menos manidos y hasta corregir esquemas que, por repetidos, se habían dado como buenos.