Hoy se ha declarado esta fecha para honrar la tauromaquia como un bien cultural, como sìmbolo de libertad, como parte fundamental de una tradiciòn heredada que no fue impuesta y que vincula perfectamente al pueblo con lo màs profundo de su quehacer como sociedad.
No es la tauromaquia un divertimento , un pasatiempo. A la corrida no nos vamos a divertir sino a emocionarnos en esa trascendencia de un capotazo, un muletazo, un sentido olè, un puyazo, un par de banderillas.
El escritor Antonio Caballero decìa en favor de ete antiguo ritual:
Argumentos Principales en su Alegato Taurino
- La Tauromaquia como Ritual y Arte: Caballero sostenía que la corrida no es un simple acto de maltrato, sino un rito de sacrificio que enfrenta la vida y la muerte, donde la crueldad es parte de su esencia artística y ritual, similar a la percepción de la tragedia en el teatro. Para él, el toreo es «un arte de cuerpo» que busca la estética y el gesto preciso en el límite de la civilización y la barbarie.
- Defensa del Toro de Lidia: Argumentaba que el toro bravo está hecho para pelear y morir luchando, y que la lidia es una muerte digna en el ruedo, comparada con el sacrificio industrial de otros animales. Aseguraba que la prohibición de las corridas llevaría inevitablemente a la extinción del toro de lidia, pues perdería su razón de ser.
- Crítica al Movimiento Antitaurino: Caballero calificaba a los movimientos animalistas de ignorantes, argumentando que sus posturas se basan en prejuicios y no en el conocimiento de la tradición taurina. Consideraba que la prohibición de las corridas era una forma de «demagogia y fanatismo».
- Libertad y Resistencia Cultural: Asistía a las corridas a pesar del alto costo social y político que implicaba, defendiéndolo como una libertad de gustos y una resistencia frente a la «corrección política».-.
- Don Lorenzo Clemente evoca de esta manera la ritualidad de la corrida.

- La tauromaquia está atacada en la actualidad por quienes quieren prohibirla, por quienes quieren modificar su ritual (por ejemplo, impidiendo que el toro muera en la plaza), pero también por otros ataques más difusos: desde la exclusión de ayudas a la cultura, un tratamiento fiscal discriminatorio, prohibición de contenidos en redes sociales… Y todo ello requiere una estrategia jurídica de defensa. Pero la diversidad de cuestiones hace que considere más razonable centrarme sólo en los ataques a la propia existencia de la tauromaquia como la conocemos y los fundamentos para defenderla. Sin perjuicio de que dediquemos a las restantes cuestiones alguna reflexión al final si lo consideran oportuno en el turno de preguntas.
- Estas reflexiones, como ustedes entenderán, las realizaré no desde la perspectiva de la normativa de un país concreto (aunque a veces sí cite la regulación de determinados países), sino teniendo en cuenta principios jurídicos generales que informan todas las legislaciones y lo que establecen algunos tratados y declaraciones de organismos internacionales, que, de este modo, son de aplicación a todos los países aquí congregados, o a varios de ellos.
- Y rompiendo las reglas convencionales de cualquier presentación, pero por dejar centrado desde ahora hacia dónde nos dirigimos, les adelanto ya la conclusión de la ponencia: la tauromaquia es una manifestación cultural minoritaria y un ejercicio de creación artística; por eso, su prohibición sólo podría producirse si atentara contra los derechos humanos o las libertades fundamentales, algo que es evidente que no sucede. Sin embargo, la tauromaquia sí entra en contradicción en muchos de nuestros países con la “moral pública” dominante, pero prohibir manifestaciones culturales o expresiones artísticas por razones de moral pública sólo puede hacerse si estos elementos de la moral son imprescindibles para la vida en sociedad, porque si no es un ejercicio de imposición de la uniformidad, algo contrario a cualquier sociedad democrática. Y las consideraciones de algunos, incluso de la mayoría, sobre qué es el bienestar animal no es algo imprescindible para la convivencia. Por eso, prohibir la tauromaquia es una imposición abusiva y contraria a las normas internacionales para la protección de la diversidad cultural y la creación artística.









