El próximo 24 de junio, día de San Juan, se cumplirá medio siglo, 500 años, que se efectuó la primera corrida, se efectuó en lo que ahora es el zócalo la ciudad de México.
Seguramente todos los taurinos estaremos felices de nuestra fiesta, de nuestra media fiesta. Una tauromaquia que sobrevive a pesar de la pésima forma en que la maneja un grupo que se ha apropiado de todo, son los actuales dueños de la fiesta.
En fin, el caso es que hace medio siglo se realizó la primera actividad con reses bravas. Nada tiene que ver la forma en que se realizaban los festejos en esa época con lo que tenemos ahora; sin embargo, fueron los cimientos de la fiesta contemporánea.
Se llaman corridas, porque el pueblo corría los toros para llevarlos a la plaza.
El 24 de junio de 1526, escriben los historiadores que, con motivo del regreso de un viaje del conquistador Hernán Cortés de Las Hibueras, hoy Honduras, a La Nueva España, se realizó tal festejo.
“Estaba Cortés viendo correr ciertos toros cuando le avisaron de la llegada del visitador Luis Ponce de León«, escriben en sus crónicas los historiadores Torquemada y López de Gómara.
El visitante, Ponce de León, venía con poderes de la corona española para hacerle un juicio sobre los manejos administrativos y políticos de Hernán Cortés. Es decir, le cayó contraloría del reino español.
El historiador Nicolás Rangel anota el 13 de agosto de 1529, día de San Hipólito, como la fecha de la primera corrida en la Nueva España; sin embargo, existen los antecedentes ya mencionados. La confusión se debe a que el Cabildo de la ciudad ordenó que se corrieran toros el 13 de agosto para celebrar la caída de la Gran Tenochtitlan.
El origen de la fiesta brava es español. Si alguien tenía que conquistarnos, mejor españoles que piratas, la unión de las razas indígena e hispana trajo como consecuencia el mestizaje; no obstante, predominó lo español. Tenemos idioma, numeración, religión, costumbres; trajeron, enfermedades, caballos, el ganado vacuno y las corridas de toros. Con el paso del tiempo se aceptó como algo propio.
Existen unos legisladores, torpes mentales, que quieren prohibir la tradición. Desconocen la vida del toro de lidia, no tienen idea que las ganaderías son pulmones benéficos para el planeta, ignoran que la flora y fauna que hay en las dehesas, son componentes esenciales de la biodiversidad, no se imaginan que son fundamentales para el equilibrio ecológico y el bienestar de los ecosistemas.
La tauromaquia está herida pero aún la tenemos, festejemos que nuevamente haya toros en todo el país.
Viva nuestra cultura, México está de plácemes, festejamos 500 años.
¡Viva la fiesta brava!
Esta nota es gracias a Jaime Oaxaca








