
Alvaro Rodriguez del Moral lo cuena así :
La tarde se iba a vivir, inevitablemente, bajo el peso de lo vivido en la jornada anterior. La obra colosal de Morante de la Puebla ocupaba todas las conversaciones, se hacía presente en todos los corrillos en una tarde veraniega en la que contrastaba el aire de los hinchas futboleros que copaban el centro de Sevilla sin soltar el vaso de plástico con la compostura de los aficionados taurinos que llenan hoteles, reservan en restaurantes y celebran los triunfos con un rumbo que no se estila en el balón.
Pero no conviene desviarse del camino, por más que la mansada de Domingo Hernández -qué decepción en una vacada asociada a los grandes acontecimientos- echara un jarro de agua helada en el devenir de la Feria. Para qué vamos a negarlo: el cartel, por más que mostrara su fortaleza en la taquilla, tampoco gozaba de la química necesaria. Para colmo la corrida comenzó con una demora innecesaria a la que se sumó la terna, el palco y hasta esos espectadores que apuran hasta última hora para ocupar su localidad. Los toreros esperaron cinco minutos absurdos para hacerse presentes en la raya mientras los alguaciles se convertían en estatuas de sal. Es una moda tan moderna como nefasta…
Pero hay que ir al turrón, por más que fuera del duro. Poco, poquísimo se puede anotar de la actuación de Talavante que unió su condición de torero de vuelta -cabeza de la generación más amortizada de la historia del toreo- al escaso juego de su lote. En las notas de la corrida se anotan unas verónicas templaditas dentro de una faena que fue tan suelta e intrascendente como el primero de la tarde. Tampoco pudo hacer nada con el cuarto, que gateó más que embistió en la muleta del extremeño, reponiendo siempre sus embestidas, cuando la tarde caminaba al precipicio.
La cosa se iba a enmendar, al menos de cara a la galería, con la salida del quinto. Tuvo una ramplona movilidad que Roca Rey iba a aprovechar en un largo y trabajado trasteo que, sin demasiada brillantez, sí tuvo la virtud de ir a más. La espada cayó contraria. No impidió que cortara esa oreja que no pasa de la estadística. El peruano, que no parece andar demasiado fluido había tenido que pechar en primer lugar con un segundo manso en todo que rompió a medias en la muleta y al que pasó en otro trasteo vulgar y amontonado.
Pero en ese toro, precisamente, había surgido uno de los escasos momentos de interés de la tarde. Lo firmó Pablo Aguado quitando por verónicas y hasta descubriendo el toro para Roca que hasta ese momento no había dado pie con bola. Pablo iba a repetir ese son con la capa recibiendo al tercero, un toro que tuvo mejores intenciones que resultados y acabó rajado por completo. Pero el diestro sevillano no se iba a arredrar y salió a darlo todo con el feo ejemplar que saltó en último lugar. Fue un toro montado, sin clase y sin definir que también iría marcando sus querencias a lo largo de una faena que fue otra tras la dura voltereta que sufrió el torero. A partir de ahí, mucho más enrrabietado y arrancado, surgieron los muletazos más arrebatados antes de que el bicho se rajara definitivamente. Ahí llegaron los últimos compases de su labor. Los aceros y los avisos escamotearon el trofeo.
FICHA DEL FESTEJO
GANADERÍA: Se lidiaron seis toros de Domingo Hernández, correctamente presentados. Fue un conjunto globalmente manso y deslucido en el que sólo se puede salvar la movilidad vulgar del que hizo quinto. El primero fue insulso; manso y a medias el segundo; rajado por completo el tercero; un mulo el cuarto y manso pero medio potable el sexto.
MATADORES: Alejandro Talavante, de malva y oro, silencio en ambos
Roca Rey, de corinto y oro, silencio y oreja
Pablo Aguado, de tórtola y oro, silencio y vuelta tras dos avisos.
INCIDENCIAS: Se colgó el cartel de ‘no hay billetes’ aunque no hubo apreturas en los tendidos. La tarde fue veraniega. Dentro de las cuadrillas destacó Iván García, de las filas de Aguado. Pablo Aguado fue atendido en la enfermería tras finalizar la lidia del sexto de un varetazo en la cara posterior, tercio medio, del muslo derecho de pronóstico leve.
Roca Rey vuelve a presentarse como el gran reclamo del cartel tras su actuación el pasado Domingo de Resurrección en la que cortó una oreja. El tirón del diestro peruano ha provocado que las entradas se agotaran a los pocos días, una muestra más de la dimensión que mantiene como gran figura del toreo y del enorme seguimiento que genera en cada una de sus comparecencias.
Junto a él estará Alejandro Talavante, uno de los nombres más veteranos y consolidados del escalafón, que viene de haberse coronado como ganadero hace unos días en la excelente novillada que lidió. El extremeño buscará estar al mismo nivel que como ganadero.
Cierra el cartel Pablo Aguado que debutará en Sevilla esta temporada. Una buena oportunidad para disfrutar de su concepto clásico y su tauromaquia de corte artístico que tanto gusta en el coso del Baratillo.
A qué hora son los toros en Sevilla
El festejo taurino comenzará a las 11.30 horas , en Colombia, en la plaza de toros de la Maestranza, dentro del ciclo continuado de festejos previos a la Feria de Abril.
Dónde ver hoy en TV la corrida de la Maestranza
La corrida podrá seguirse en directo a través de Canal Sur TV, que ofrecerá una amplia cobertura con programa previo desde las 17:45. La narración y los comentarios correrán a cargo de Enrique Romero, que contará en los comentarios con la colaboración del maestro Ruiz Miguel y Ana María Romero, en el callejón, con las entrevistas de Noelia López.







