Animalista? Animalista soy yo: César Rincón

Animalista? Animalista soy yo: César Rincón

Esa monserga de los animalistas que se han definido como protectores de los animales, que nos odian al punto que un abusivo concejal en Bogotá en uno de los debates virtuales, proclamó : » maldita herencia » ( nuestra fiesta taurina, desde luego ). Maldita herencia tener un Concejo como el actual que tiene sobre el tapete los grandes temas de la ciudad y lo único que se les ocurre es acabar con el toro con la máscara de defender al toro.

Y en el colmo del cinismo la antitaurina Padila como lo relata Antonio Caballero, dejó varias perlas :

Prohibida por “desincentivación” la muerte del toro, ¿habrán pensado los animalistas qué hacer después con los toros así toreados? Se lo preguntó en un programa periodístico el torero Moreno Muñoz a la animalista Andrea Padilla, concejala impulsora del astuto acuerdo. ¿Los van a adoptar hasta que mueran de viejos? Y ella dijo, magnánima: “Son costos que hay que asumir”. Pero no dijo quién.

El maestro César Rincón conversó con El Mundo para expresar su rechazo a las decisiones del Concejo y advertir que es necesaria la unidad de propósitos de los taurinos :

César Rincón cree que los animalistas «ganan dinero a nuestra costa. Cobran subvenciones. No entienden el campo. Animalista soy yo, que dependen de mí 700 cabezas de ganado, que mantengo 700 cabezas de ganado. Ellos son ciudadanos que no conocen el mundo pero viven de intentar eliminar esta tradición. Respeto profundamente a los veganos, igual que nosotros merecemos también respeto».

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, sancionó la propuesta antitaurina. ¿Hay solución? «Dependemos de la Corte Constitucional, que ya se ha pronunciado hasta 10 veces para proteger la fiesta. No podemos dejar que nadie pase por encima de la ley a su gusto. Por capricho. Debemos estar tranquilos porque los abogados están a favor de la libertad. Se ha puesto una demanda. No creo que vaya a más. El problema es que de las mentiras hacen verdades y es difícil salir de ahí. Mientras que el Congreso de la República no cambie sus argumentos, debemos estar tranquilos».

Después de conquistar Madrid, volvió a Colombia un gigante. El país se paralizó como si hubiese bajado de la Luna y no de un Iberia. Había que ser muy extraterrestre para hacer lo que hizo. Eran los 90. «A mí me da alegría ver que todavía queda mucha gente joven aficionada a los toros. En Manizalez, Bogotá o Cali. Nos dan armas para seguir trabajando», comenta el hombre que impulsó los toros hasta hoy en su país. Quizá haga falta la inercia de otro héroe. «Da rabia que los tiempos hayan cambiado tanto que ahora la tauromaquia esté mal vista. Ver a los nuevos aficionados es una motivación para seguir luchando».

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