Impresionante portagayola. El toro le persigue y debe ganar el callejòn apresuradamente

por | Jun 7, 2026 | Corrida in memoriam | 0 Comentarios

Seis toros de Cortés y Domingo Hernández

  • 1ºNº 109, CAPUCHÓN, NEGRO LISTÓN CHORREADO MORCILLO, 539, 01/2022
  • 2ºNº 175, EBANISTA, NEGRO LISTÓN BRAGADO CORRIDO AXIBLANCO, 580, 10/2020
  • 3ºNº 96, ESLABÓN, NEGRO LISTÓN, 557, 01/2022
  • 4ºNº 185, SOLEARES, NEGRO LISTÓN, 566, 01/2021
  • 5ºNº 34, MARISCADOR, NEGRO LISTÓN, 612, 01/2022
  • 6ºNº 182, SOÑADOR, NEGRO LISTÓN CHORREADO MORCILLO BRAGADO CORRIDO AXIBLANCO, 583, 09/2021

Abre con CAPUCHÓN, NEGRO LISTÓN CHORREADO MORCILLO, 539, 01/2022

La corrida de este domingo en LAS VENTAS es tambèn un homenaje a un hombre que representa lo mejor del ser humano, pues Ignacio Sànchez Mejìas es el germen de esa maravillosa generaciòn del 27.

Hay que remontarse a una fecha: el 17 de diciembre de 1927. La fotografía de un grupo de jóvenes poetas en salón de actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País tomada por Pepín Bello daba carta de naturaleza a una generación literaria. Habían sido convocados por el Ateneo de Sevilla para conmemorar el III centenario de Luis de Góngora pero detrás de la llamada de la Docta Casa latían los oficios de Ignacio Sánchez Mejías, definitivo nexo de aquel grupo de creadores por más que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, haya vuelto a mostrar su faz más sectaria cancelando su nombre en la presentación de la comisión del Centenario de la Generación del 27.

La historia recoge la trascendencia de las sesiones académicas que sirvieron para apuntalar el espíritu generacional de aquel grupo pero siempre ha pasado de puntillas sobre la juerga cósmica que Ignacio, definitivo aglutinador de la panda, les procuró. Además de escritores e intelectuales, eran rabiosamente jóvenes y aquella tropa variopinta culminó sus andanzas con una fiesta en Pino Montano en la que no faltó el cante, disfraces exóticos y hasta una excursión al manicomio de Miraflores, excitados por la experiencia del psicoanálisis que se encontraba en pleno auge.

El médico de guardia en aquella noche lluviosa era otro poeta, José María Romero Martínez, ateneísta que tuvo mucho que ver en la convocatoria. No faltaron otras andanzas como una extraña excursión nocturna por el Guadalquivir que aterrorizó a Lorca.