Category Archive : Los maestros

J. A. Campuzano se dedicará a enseñar a torear

José Antonio Campuzano es de esos toreros retirados que sabe enseñar, lleva en sus genes la pedagogía, conoce los secretos del toreo y lo explica con claridad a quien lo quiera escuchar.

Como dicen los canarios , y al igual que le pasa a casi todo el toreo por las consecuencias nefastas de la pandemia , ha estado » quieto parao «. Por eso ha decidido enseñar lo que sabe ante el panorama de una fiesta que en este momento no sabe ni su presente ni su inmediato futuro..

El matador de toros José Antonio Campuzano comenzará el próximo 21 de abril una nueva andadura en el Club Zaudín Golf, ubicado en Sevilla, donde ha creado ‘Zaudín Tauromaquia’, para impartir jornadas de toreo de salón para aquellos chavales que sueñan con ser figuras del toreo y aficionados prácticos.

Las clases, de hora y media de duración, y destinadas desde los 7 a los 99 años arrancarán el miércoles 21 del presente mes, en las nuevas instalaciones de Tauromaquia del citado Club. El precio es de 52 euros por persona y cada clase constará de un máximo de 4 personas, nos dice Sevilla Taurina.

Campuzano tomó la alternativa en La Maestranza de Sevilla de la mano de Luis Miguel Dominguín y con Paquirri como testigo, con toros de Carlos Núñez el 29 de abril de 1973. Se mantuvo siete años en la cima del toreo y 30 años en activo hasta retirarse en el 2000 en Maracay, Venezuela. En los 20 últimos años ha estado como apoderado, donde entre otras figuras ha lanzado a Sebastián Castella y Roca Rey.

El maestro ha llevado toreros como Castella a quien descubrió, a Luis Miguel Castrillón, a Ramiro Cadena, a Paco Ureña y a Roca Rey, entre otros..

Hoy hace 100 años nació un grande, Astor Piazzolla

A Astor Piazzolla un taxista se negó a llevarlo porque «usted mató al tango», le increpó el hombre furioso que nunca entendió la grandeza de uno de los creadores musicales mas brillantes del siglo XX.

El que le dio un nuevo aire a la música bonaerense, el tango, que tiene reminiscencias africanas con el vocablo «tangó».

Curiosamente Astor Piazzolla amaba el día, el mar, la luz y no le gustaba la noche y el tango es noche, decía. Solo habría que escuchar «Libertango» o «Adiós nonino» para entender la maravilla de sus creaciones.

Hoy, 11 de marzo, Astor Piazzolla cumpliría 100 años, os recuerda página 12.

Por esa inescrutable forma de persuasión que tienen los números redondos, la recurrencia es motivo válido para volver a prestar atención a su obra.

En plena vigencia, y a recorrer una vez más su historia, a esta altura abundantemente explicada y retratada.

En ese trajín, en el momento medular de este “Año Piazzolla” se multiplican los recuerdos y homenajes en el mundo. También en Buenos Aires, epicentro sentimental de su música. 

El Teatro Colón, por ejemplo, reabrió sus puertas tras la pausa provocada por pandemia y por estos días ofrece una serie de conciertos, en colaboración con la Fundación Astor Piazzolla, Sadaic y Aadi y la curaduría artística de Daniel “Pipi” Piazzolla y Nicolás Guerschberg. 

En el Centro Cultural Kirchnerhoy a las 19 se inaugura la muestra Astor Piazzolla 100 y a las 21, en el Auditorio Nacional, habrá un concierto con numerosas figuras del tango y alrededores, con el que comenzará una serie de recitales que se prolongará durante todo el año.

Holgadamente sensual para ser popular y suficientemente compleja para desbordar los macizos terraplenes del entretenimiento, la obra de Astor Piazzolla goza de todos los derechos entre los clásicos del siglo XX.

Mezcla intrigante de audacia y candor, gozo y melancolía, oralidad y escritura.

La música del bandoneonista todavía es capaz de parecerse al mundo que la circunda.

Con esa chapa transita el siglo XXI y así circula desde hace décadas por salas de concierto, festivales de jazz, clubes nocturnos y escenarios de las más variadas layas.

Sin dejar de ser, por sobre todas las cosas, emblema sonoro de esa ciudad, Buenos Aires, la que antes supo engendrar al tango.

Tango que mal hiciste

Hacia fines de la década del ‘40, la parábola del tango comenzaba a descender.

El género fundamentalmente bailable había dado lo mejor de sí y al mercado local del entretenimiento, empezaban a penetrar propuestas de otras formas de danza y de músicas internacionales.

Pero el bajón tiene que ver también por cierto estancamiento de las que en su momento habían sido sus fórmulas más exitosas del tango.

En los ’50 ya existía la vacuna BCG, pero las milonguitas seguían tosiendo en las letras de tangos muy parecidos unos a otros.

Amparados en un conservadurismo estético que en su anacronismo, al final de cuentas expresaba una moral pacata.

Piazzolla, que había pasado por la de Aníbal Troilo, gozaba de consideración como arreglador en las orquestas de primera línea –un poco raro, pero interesante–.

Incluso había tenido su propia orquesta en 1946, con la que si bien no tuvo éxito comercial hizo cosas como “Villeguita”.

Dedicado a su amigo Enrique “Mono” Villegas.

Curioso, vehemente, estudioso y provocador –en ese orden–, Piazzolla arremetió sobre el núcleo expresivo del tango, delimitando con lucidez las zonas útiles y el descarte, las luces y las sombras de un género con el que construirá una relación de amor-odio.

Sobre la estrategia de entrar y salir continuamente del universo tanguero y sus circunstancias, Piazzolla logró hacer del tango un fondo sobre el que su música, expuesta siempre a partir de la palabra “Nuevo”, contrastaba.

Aunque abierta y enriquecida con novedades del jazz, rasgos sonoros de Bartok y Stravinsky y antigüedades de Bach, no dejaba de medirse con el tango y su tradición.

Ese submundo al que Piazzolla le marcaba los límites de su conservadurismo.

Haciendo un tango fuera del tango, Piazzolla logró elaborar una voz propia, original e inconfundible.

Un estilo que terminaba de definirse más allá de la escritura, en la ejecución, en la forma de tocar. La suya y la de los músicos que elegía cuidadosamente.

Además de escribir para el virtuosismo del solista, el compositor habilitaba una importante dosis de repentismo en la ejecución, en los fraseos, las respiraciones, en el juego con el tiempo y otros yeites que venían de la tradición ejecutiva del tango.

Piazzolla sulfuraba como una forma de mantener la frescura, la tensión de lo imprevisto. 

Más allá de lo atractivo de sus influencias, lo elaborado de sus esquemas compositivos, había, sobre todo, una manera de interpretarlos. Ahí se completaba su música y ahí recuperaba el tango.

Aquí y allá

Astor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata; fue el único hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti.

De ahí en más, un relato sobre su vida podría comenzar en cualquier punto, porque más allá del orden cronológico, los hitos de su existencia convergen de manera vertiginosa y coherente en un mismo punto: una idea superadora de música.

Su infancia en Nueva York, las lecciones de bandoneón en las que estudiaba Schumann y Bach, el encuentro con Carlos Gardel –que le dijo que tocaba el fueye “como un gallego”.

El regreso a Mar del Plata en la adolescencia, la revelación del sexteto de Elvino Vardaro través de la radio, la partida a Buenos Aires a los 18 años, la orquesta de Troilo, el “concierto” para piano que le mostró a Arthur Rubinstein.

La recomendación para estudiar con Alberto Ginastera, la Sinfonía con dos bandoneones que le valió la beca para estudiar en París con Nadia Boulanger.

Estos son algunos de los hitos preparatorios de quien a esta altura parecía un infiel del tango.

En París, como corresponde, se produjo uno de sus innumerables comienzos.

Piazzolla llegó a la capital francesa en los ‘50 para estudiar con Boulanger, una de las pedagogas más importantes de su tiempo:

Alumna de Gabriel Fauré, amiga de Ravel y Stravisnky, y por entonces elegida por los jóvenes compositores norteamericanos (Aaron Copland, Leonard Bernstein, Philip Glass y más tarde Quincy Jones), entre muchísimos otros.

De París, además de la recomendación de su maestra de dedicarse a esa música en la que él “estaba” –se lo dijo después que le hizo escuchar una versión de “Triunfal”– Piazzolla volvió a Buenos Aires con la grabación de música propia, con músicos de la Orquesta de la Ópera de París, y Martial Solal y Lalo Schifrin alternándose en el piano. También con la fascinación por el Tentet de Gerry Mulligan, donde entre otros tocaba el trompetista Chet Baker.

Sobre esos estímulos, en 1957 formó el Octeto Buenos Aires, con algunos de los más importantes músicos del ambiente del tango y más allá: Enrique Mario Francini y Hugo Baralis en violines, Atilio Stampone en piano, Leopoldo Federico como segundo bandoneón, Horacio Malvicino en guitarra eléctrica, José Bragato en violoncello y Juan Vasallo en contrabajo. “Era necesario sacar al tango de esa monotonía que lo envolvía, tanto armónica como melódica, rítmica y estética.

Fue un impulso irresistible el de jerarquizarlo musicalmente y darles otras formas de lucimiento a los instrumentistas.

En dos palabras, lograr que el tango entusiasme y no canse al ejecutante y al oyente, sin que deje de ser tango, y que sea, más que nunca, música”, escribió el mismo Piazzolla en la contratapa de uno de los dos discos del Octeto.

Más allá del tono desafiante de las palabras, la provocación estaba en la música. Arreglos de tangos clásicos y temas nuevos hacían estallar la línea decariana que hasta entonces había delimitado la modernidad del tango. 

Piazzolla fundó un nuevo territorio y fue condenado por parricida. 

Pero la vida efímera del Octeto resultó inversamente proporcional a su importancia.

Con la idea de conjunto de solistas, que venía del jazz y también de la música barroca, quedó planteada una actitud.

Que será cardinal para el vital ida y vuelta entre composición y ejecución en la música de Piazzolla.

La máquina expresiva

A fines de los ’50 Piazzolla estaba en Nueva York. 

Había llegado con una idea de jazz-tango de la que termina desistiendo, refutando que esa música pueda incorporarse a la categoría “latino” –que por entonces quería decir congas y otros arneses ajenos a la blancura porteña– y mucho menos ser bailable.

De regreso en Buenos Aires, formó el Quinteto Nuevo Tango, para muchos, en sus sucesivas formaciones, la máquina que mejor expresó el lenguaje de Piazzolla.

Jaime Gosis en piano, Szymsya Bajour en violín, Kicho Díaz en contrabajo y Horacio Malvicino en guitarra, integraron la primera formación, con la que entre otras cosas en 1961 grabó la primera versión de “Adiós Nonino”, que había compuesto en memoria de su padre.

Después de completar la grabación del primer LP y de dejar registradas las partes de violín para la música de la película Quinto año Nacional, Bajour dejó el quinteto y partió a La Habana, contratado como concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba en los primeros años de la Revolución. En su lugar entró Antonio Agri.

Las estaciones (“Verano porteño”, “Otoño porteño”, “Invierno porteño” y “Primavera porteña”), la Serie del Ángel (“Introducción al ángel”, “Milonga del ángel”, “Muerte del ángel” y “Resurrección del ángel”), La Serie del Diablo (“Tango diablo”, “Vayamos al diablo” y “Romance del diablo”), además de temas como “Revirado”, “Fracanapa”, “Calambre”, “Buenos Aires hora cero”, “Decarísimo” y “Michelángelo ’70”, fueron, muchos en varias versiones.

El núcleo duro del repertorio del quinteto.

A lo largo de más de dos décadas, pasaron por allí los pianistas Osvaldo Manzi, Dante Amicarelli y Pablo Ziegler.

Los violinistas Antonio Agri y Fernando Suárez Paz, el guitarrista Oscar López Ruiz, el contrabajista Héctor Console.

También tuvo cantantes, como Héctor De Rosas, con quien entre otras cosas grabó memorables versiones de “Milonga triste” y “Cafetín de Buenos Aires”, y ocasionalmente un Roberto Goyeneche a punto caramelo, con quien compartió un registro en vivo en el Teatro Regina en 1982.

En 1967, Piazzolla comenzó su colaboración con el poeta Horacio Ferrer.

Al año siguiente estrenaron el primer fruto del trabajo conjunto, María de Buenos Aires, la “operita” que hoy constituye uno de los fracasos más exitosos de la historia de la música argentina.

El estilo de Ferrer, plagado de neologismos, imágenes de un prudente surrealismo, controlada psicodelia y actualizaciones del lunfardo, era la correspondencia directa del estilo musical de Piazzolla, que encontró en Amelita Baltar una voz “aguardentosa” para esa maqueta existencialista.

Sobre esa línea llegarían enseguida “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”, temas que Baltar y Goyeneche grabaron prácticamente al mismo tiempo.

Sobre la base del Quinteto Nuevo Tango, en 1971 Piazzolla sumó un segundo violín, viola, violoncello y batería, y formó el Conjunto 9, en muchos sentidos punto de llegada y al mismo tiempo la plataforma para un próximo salto.

Detrás habían quedado las batallas por la legitimidad de su música: 

Piazzolla ya era Piazzolla y estaba en un punto del que no tendría sentido volver.

En el conjunto, que entre otros integraron Jose Bragato en violoncello y los violinistas Antonio Agri y Hugo Baralis.

Estaban las marcas del Octeto y las del Quinteto, pero sobre todo se escuchaba en buena medida mucho de lo que será el futuro próximo del compositor y bandoneonista.

Que, afianzado en su estilo, se permitió con el noneto texturas más complejas y soluciones formales un poco más amplias.

Esa idea de diálogo entusiasmado que traía del cool jazz, la armonía modal y la politonalidad, las referencias a la música barroca, están en lo que muchos consideran un punto altísimo en la producción de Piazzolla, con páginas notables como el elegíaco “Vardarito”, “Onda 9” y “Homenaje a Córdoba” –la de “El Cordobazo”–, entre otros temas incluidos en los dos volúmenes de Música Popular Contemporánea de la Ciudad de Buenos Aires, los disco editados en 1972.

Ahí está también la primera versión de “Tristezas de un Doble A”.

Con el mismo noneto grabó la que no fue la columna sonora de Último tango en París, la película de Bernardo Bertolucci que al final tuvo música de Gato Barbieri.

Eléctrico ardor

En 1974, tras recuperarse de un infarto, Piazzolla se instaló en Italia y formó un conjunto con músicos europeos.

Órgano Hammond, bajo eléctrico, batería y sintetizadores caracterizaron otra etapa del bandoneonista, que terminó envuelto en un sonido internacional.

Que al mismo tiempo que incorporaba la electrónica como emblema de la modernidad, sacrificaba mucho de ese nervio prodigioso que en la ejecución hacía que su música fuese su música.

El encuentro con el saxofonista Gerry Mulligan, con el que grabó Reunión cumbre, y Libertango, son muestras de esta etapa. En 1975, tras la muerte de Aníbal Troilo, compuso la Suite Troileana y para la grabación llamó a Antonio Agri. 

Ahí se perfilaba el Octeto Electrónico, que en una de sus formaciones tuvo a además a Enrique Roizner en batería, Adalberto Cevasco en bajo eléctrico, Horacio Malvicino en Guitarra, Juan Carlos Cirigliano en piano, Santiago Giacobbe en órgano eléctrico, Daniel Piazzolla en sintetizadores y la voz de José Ángel Trelles.

Con cierta cercanía conceptual con el jazz rock –en particular con Emerson Like & Palmer, de quienes era confeso admirador–, Piazzolla trazó un puente hacia la cultura joven.

Naturalmente, fue criticado en la Argentina. Sus detractores, ahora en nombre del tango, reivindicaban al Piazzolla del quinteto.

En la década del ‘80, Piazzolla era un músico importante. Si bien con el reconstruido quinteto ya era en un lector de sí mismo, la dinámica ejecutiva de su música seguía siendo vertiginosa y atractiva.

Tocaba por el mundo, tenía un estilo propio y un público fiel.

Componía para cine, estrenaba obras para orquesta y tocaba con la cantante italiana Milva, el vibrafonista Gary Burton, el cantautor Georges Moustaki y el Kronos Quartet, para quien en 1989 escribió las Five Tango Sensations para cuerdas y bandoneón.

En 1983 tocó su música en el Teatro Colón junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Pedro Ignacio Calderón. 

Si todavía quedaba algún margen para discutirlo, aquel concierto histórico terminó de cerrarlo.

Con el reconocimiento de Ciudadano ilustre de Buenos Aires, terminó de hacer las paces con la ciudad; a la que era imposible comprender sin esa música poderosamente asociada a una manera de tocarla.

LEER MÁSEntre Agri y Rita la Salvaje | Las numerosas actuaciones realizadas en Rosario

En 1989 disolvió el sexteto que fue su última formación. El 5 de agosto de 1990 fue internado con infarto cerebral en París.

Una semana más tarde lo trasladaron a Buenos Aires, donde murió, después de una larga agonía, el 4 de julio de 1992.

Tango sí, tango no, Piazzolla atravesó su tiempo eligiendo cuidadosamente los bordes por donde transitar.

Los elementos con los que forjar un sonido original e inconfundible.

En el mundo, la de Piazzolla es la música de un músico argentino, que por amplia e inclusiva hoy muchos celebran como propia. Para los argentinos, apóstata o revolucionario, Astor fue antes que nada el que cambió el tango. Nada menos. 

Separó la paja del trigo y estableció nuevas categorías de valor. No fue el único, claro, porque reformistas hubo siempre. También en el tango. Después de todo, el cambio suele ser un aditivo comercial necesario para lubricar los engranajes de la industria del entretenimiento.

Pero Astor Piazzolla fue más allá. No quedarse quieto fue su obsesión, por la que hizo todo lo que había que hacer.

A cien años de su nacimiento, Astor Piazzolla encarna el triunfo del talento y la perseverancia sobre la poco inocente pereza de lo establecido.

Sentimental y poderosa, popular y de una erudición ligera pero categórica, su obra sostiene la idea de modernidad en el tango desde más allá que la condición moral del éxito.

Su música todavía suena fresca, retumba en la sensibilidad de las generaciones que van llegando, su herencia se transforma y se multiplica.

Así, pareciera capaz de sobrevivir, como dijo Shakespeare de su poesía, al tiempo, las guerras y los tumultos. Y si no, que venga otro Astor Piazzolla, si es que nace, a barajar y dar de nuevo.

En el CCK

Conciertos y muestra

El Centro Cultural Kirchner se sumó a la celebración del centenario del nacimiento de Astor Piazzolla con un ciclo de treinta conciertos y una exposición, además de proyectos especiales.

Hoy a las 19 se inaugurará la exposición Piazzolla 100 en las salas del segundo piso, organizada en torno a momentos clave de la creación del bandoneonista y a los hechos más relevantes de su vida, con piezas audiovisuales, fotografías y material de archivo.

A las 21, en la sala principal de la Ballena, tendrá lugar el concierto de apertura del ciclo.

Reunirá a Amelita Baltar con el Sexteto Mayor, José Colángelo con Franco Luciani, Néstor Marconi, Luis Salinas con Horacio Avilano, José Angel Trelles, Paralelo 33°, el Dúo Eva Wolff – Hernán Possetti junto a Lucía Luque, Trueno, el organista Matías Sagreras y las pianistas Lilia Salsano y Daniela Salinas.

El ciclo continuará el domingo 14 de marzo, con cuatro pianistas -Lilia Salsano, Iván Rutkauskas, Marcelo Ayub y Daniela Salinas- interpretando las célebres Cuatro estaciones porteñas, entre otras obras.

A lo largo del año habrá conciertos de Ensambles históricos, que el 17 de abril recreará Orquesta del ’46; el 8 de mayo el Octeto Buenos Aires.

También se reconstruirá en vivo el sonido de la Orquesta de Cuerdas, el primer Quinteto de Astor Piazzolla, el Noneto, el Octeto Electrónico.

Su segundo Quinteto y el Sexteto, y habrá una presentación dedicada al repertorio de su binomio autoral junto a Horacio Ferrer.

La sección Discos esenciales anuncia el 8 de abril al saxofonista Jorge Retamoza, junto su sexteto, abordando el repertorio del disco “Reunión cumbre (Astor Piazzolla & Gerry Mulligan); y el 13 de mayo, el vibrafonista Fabián Keoroglanian con músicos invitados recreando el material del disco The New Tango. Astor Piazzolla & Gary Burton.

Reedición

El mal entendido

Este “Año Piazzolla” propició la reedición de Piazzolla. El mal entendido (Debate), de Diego Fischerman y Abel Gilbert. 

Concebido como un estudio cultural en torno a la figura y la obra del músico marplatense, este trabajo fue editado por primera vez en 2009 y si naturalmente su contendido resiste el paso del tiempo, los autores advierten que muchas cosas cambiaron desde entonces.

“Era otro mundo”, escriben en el prólogo a esta nueva edición y puntualizan que en 2009 el rol de las redes sociales eran incipientes y las plataformas digitales.

Para la distribución de música recién comenzaban “su expansión mundial, cambiando para siempre las maneras de circulación, el intercambio, la apropiación y hasta los hábitos de escucha de la música”.

Con las actualizaciones pertinentes, en Piazzolla. El mal entendido Fischerman y Gilbert articulan una trama de efectos y consecuencias que permite comprender, más allá de los datos biográficos, la música y el tiempo de uno de los compositores argentinos más importantes y su proyección en el mundo.

“Las obras de arte y las palabras que intentan dar cuenta de ellas a veces corren por carriles distintos y hasta divergentes.

Los propios músicos no siempre son claros acerca de sus intenciones y sus logros. La verdad no habita en sus explicaciones o apologías sobre las obras. Para acercarse a ellas ir sobre sus pasos como si se trata de cazar la propia sombra, está, ante todo, la música.

Después, solo después, se pone en funcionamiento una máquina interpretativa, afloran los discursos.

Con sus paráfrasis y analogías, los análisis y los contextos, la ponderación y la crítica”, sostienen.

La distancia que los autores establecen con el objeto estudiado libera a esta obra de sentencias afectivas y la convierte en uno de los libros menos “apiazzollados”.

De los que se han escrito en torno a la figura del gran bandoneonista y compositor nacido hace 100 años en Mar del Plata.

Escrito con rigor periodístico, el relato de Fischerman y Gilbert no se detiene a idolatrar al personaje.

Más bien lo miran pasar, lo fotografían en movimiento, exponen hechos y razones y lo sitúan en el contexto social y cultural de una época.

Desde ahí escuchan cómo escucha un compositor original en su estilo, pero sobre todo en su manera de entender y sintetizar influencias y aprendizajes.

Enhorabuena don Jerònimo Pimentel que ha llegado a los venerables 92 » marzos» lucido y sabedor de la grandeza del toro bravo

» El socio», don Jerònimo Pimentel, ha llegado a ese piso venerable de los 92 abriles ( que en su caso serìa marzo, pues naciò en la localidad madrileña de Cenicientos en 1931 , un legìtimo hijo de la guerra civil española,poblaciòn donde echan un toro descomunal en el conocido «valle del terror » .

Hombre de vastos conocimientos taurinos ha sido empresario, torero, ganadero, consultor, apoderado.

Justamente como consecuencia de esa contienda entre 1936 y 1939 con el triunfo de las huestes del general Franco, se ve obligado a emigrar y recala en Ecuador y mas tarde en Colombia donde fundò una familia maravillosa.

De una generosidad sin lìmites, varios de los ganaderos colombianos tienen simiente de sus toros incluido el afamado » 120″ , » Gracioso» hijo de la «40» «Ilusiòn» de don Juan Pedro Domecq, un bello jabonero que ha recorrido buena parte del territorio ganadero de bravo de nuestro paìs, Venezuela, Ecuador y Perù.

Anotdan Zaida Sánchez-Pastor Gómez ,Miriam García Jiménez y Ángela Elena Donea que » Don Jero» , naciò en Cenicientos ,el  5 de Marzo del 1931. Estudió en Madrid, hasta los 16 años que empezó a trabajar, cuando empezaba a ser adulto, decidió meterse en la escuela taurina de Madrid.

De ahí aprendió ser torero , tomó en 1951 la alternativa en Francia y confirmación en 1952 en Madrid y en 1957 se fue de nuestro país para Bogotá  donde allí hizo su vida, se casó y tuvo hijos.

Biografía

CUENTAN LAS CRÓNICAS QUE:

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El maestro Pimentel de esa generación del 2 del siglo pasado con Antoñete, Jumillano, Gregorio Sánchez, Bernadó , se vino un día de su Cenicientos natal para América y aquí no solo fundó una ganadería sino una familia maravillosa. Torero, ganadero, empresario, apoderado, ha sido un referente para muchos de los criadores de bravo tanto en Colombia como en Ecuador y Venezuela…
Sus paisanos se siente orgullosos y dicen cosas como esta: “El maestro Jerónimo Pimentel, torero de Cenicientos emigrante a tierras colombianas que lleva en ese país una importante labor social y taurina. Figura en sus tiempos podemos decir que gran parte de lo que es Cenicientos en el mundo de los toros se lo debemos a él. Propietario de la ganadería de El Paraíso, sus hijos han fundado otro hierro que bautizaron con el nombre de Cenicientos como recuerdo a la localidad en la que nació su padre.

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La ganadería “El Paraíso”, propiedad de Jerónimo Pimentel Gómez, en asocio con Don Enrique Martín Arranz, se fundó en junio de 1995, con vacas y sementales importados de España.

Se importaron 150 vientres de las ganaderías de Jandilla, Juan Pedro Domecq y El Torreón. También se importaron once sementales: tres con el hierro de Jandilla, tres con el hierro de Don Juan Pedro Domecq, tres de la ganadería El Torero, de Don Salvador Domecq, y dos sementales con el hierro de Enrique Martín Arranz. Actualmente la ganadería pasta en la vereda de Fonté, municipio de Choachí, en el departamento de Cundinamarca (Colombia).

Aquí se hizo una  exposición sobre el, donde contactarón con él y ,mando una carta donde ponía

“Cuando empecé de torero. Rodeado de sus apoderados, de las autoridades de Cenicentos y de su familia. Un recuerdo de la familia y al pueblo al que él quiere “mucho”. un beso para todos de mi parte”.

«El Cordobés», vacunado

Manuel Benítez El Cordobés ha acudido al polideportivo de Posadas para vacunarse de la primera dosis de la Pfizer. Benítez llegó acompañado de su pareja María Ángeles y de su inseparable amigo y hombre de confianza Fernando Sacromonte, cuenta El Diario de Córdoba.

Coronavirus en Córdoba | Últimas noticias en directo

La vacuna se le ha puesto en el coche y posteriormente ha mantenido un periodo de quince minutos de espera por si había reacción. En este espacio de tiempo ha realizado unas declaraciones para Córdoba en las que ha animado a todo el mundo a que se vacune. «Ahora mismo lo único que puede derrotar a este bicho es la vacuna y afortunadamente nosotros podemos disponer de ella, cuando hay millones de criaturas en el mundo que no la tienen. No entiendo como hay personas que no se quieren vacunar. Hay que ser muy torpes porque  este enemigo te ataca por todos lados. Cuando yo toreaba sabía a lo que me enfrentaba, pero a este enemigo no se le ve venir, no sabes contra que luchas. Hay que vacunarse si se quiere derrotar. Estamos en un punto que no tenemos otra salida».

«Este virus ha venido a fastidiar al mundo. Y le tenemos que hacer frente de la mejor manera posible y esa, hoy por hoy, es la vacuna. A mi si me quieren poner tres seguidas…que me las pongan».

Cuando El Cordobés ha llegado al puesto de vacunación lo ha hecho derrochando el buen humor que le caracteriza e incluso le dijo a la enfermera: «Póngame la otra dosis en el otro brazo».

Respecto a la situación de la temporada taurina de 2020, debido a la pandemia ha contestado: » Yo estoy retirado de todo, pero esto es un relío, los toros, las personas, los negocios, todo...Yo pasé una guerra y hasta que salimos adelante fue una lucha tremenda y ahora aparece esto y no sabemos cómo será el final. Los toreros, como cuando hacemos el paseíllo decimos: suerte para todo el mundo. Pero es una lástima que pase esto cuando todo caminaba bien y la gente disfrutaba de la vida. Yo estoy apartado de todo, no salgo de la casa nada más que para dar una vuelta por las fincas, tengo mucha precaución y si dicen que hay que ponerse la mascarilla…pues a ponérsela»

El Pana, inventor de suertes

Rodolfo Rodríguez «El Pana», torero irrepetible, nacido en Apizaco y que tuvo una carrera irregular porque él solo pretendía ser él y fiel a sí mismo y nunca se dejó encasillar, nunca.

Murió el 19 de junio del 2016 tras una cornada que lo dejó tetrapléjico.

Es, sin duda, uno de los últimos bohemios del toreo.

Como contó Jan Martinez , Entre los toreros, morir es tener un día sin suerte. Para Rodolfo Rodríguez, El Pana, fue lo contrario.

A las 18.45 del jueves, en el octavo piso del Hospital Civil de Guadalajara (México), el matador tetrapléjico vio cumplido su último y más íntimo deseo: abandonar este mundo.

Lo hizo a los 64 años, inmóvil, sin poder respirar por sí mismo, pero rodeado de su familia y de personal médico.

En el trance, no recibió ayuda. O eso dice el parte oficial. Sufrió un agravamiento de su neumonía y un deterioro súbito de su estado; luego sobrevino un paro cardiaco y todo terminó.

Por cierto, vino varias veces a Colombia y curiosamente ninguna empresa de las llamadas ferias grandes lo contrató pero sí le vimos en provincia con su puro, su sarape, sus andares y su bohemia_ » Para ser torero se necesita ser un poco golfo ( vago )», decía el maestro mexicano.

Y ahora que lo recordamos en tendido7 vale anotar que fue inventor de suertes. Solo recordaremos las mas expresivas

La que abre esta nota es «La Tlaxcalteca»: La Tlaxcalteca es un lance que se ejecuta colocándose el diestro de rodillas de frente a la barrera.

Cuando el toro llega a jurisdicción se ejecuta una larga afarolada invertida con un cambio de mano al pasárselo por la espalda.

EL PAR A LA CALAFIA

l Par de Calafia se realiza cogiendo las banderillas largas con una sola mano.

Se inicia citando pegado a tablas, para quebrar al toro con la pierna izquierda, la de fuera; una vez que el animal llega a jurisdicción, el torero se gira en sentido inverso al viaje del toro y, de espaldas, clava el par sobre su hombro derecho, debiendo quedar los palos arriba.

Hay otra versión de este par que se realiza a dos manos. La ejecución es igual, excepto en que para clavar hay que sacar los brazos por encima de la cabeza, y no sobre el hombro.

Se denomina par de Calafia porque la primera vez que El Pana lo ejecutó fue en la plaza Calafia, de Mexicali, el 16 de agosto de 1983.

QUITE DEL CLAVEL

Quite del Clavel: con los pies juntos se inicia como un lance de mandil (o delantal) y se termina como un afarolado, girando en sentido inverso al viaje del toro.

No es un farol invertido, porque el torero, aunque también gira sobre sí mismo, aquí lo hace en dirección opuesta, y no es farol normal porque, además de que primero se le da un delantal y luego se produce el giro del torero, en el lance no se invierte el capote (que no pasa del rosa al amarillo, vamos).

LA ADELITA

La Adelita parte de la posición de cite de la aragonesa mexicana, sólo que en el momento en que el toro llega a jurisdicción el matador gira completando media circunferencia, para quedarse de frente al animal y dar una gaonera, y así en todos los lances.

QUITE DEL SUEÑO

El Quite del Sueño se ejecuta doblando el capote en una sola mano, y así, en esa posición, se termina dando un farol con el torero de espaldas al toro. Se ejecuta doblando el capote en una sola mano, y así, en esa posición, se termina dando un farol con el torero de espaldas al toro.

El paso de Manolete por Lima: «Ningún toro que lidié reunía las condiciones que se necesitan para la ejecución del toreo de hoy”, sentenció

El paso de Manolete por Lima. Acho se había reinaugurado en 1945. La temporada de 1946 empezó con tres corridas.

El 3 de febrero El Estudiante (dos orejas), Arruza (una oreja) y Montani, con toros de Yéncala, cuenta en su crónica de El Comercio el colega Pblo Gómez de Barbieri al recorar el año en que pasó por nuestras

Acho se había reinaugurado en 1945. La tem-
porada de 1946 empezó con tres corridas.

El 3 de febrero El Estudiante (dos orejas),
Arruza (una oreja) y Montani, con toros de Yéncala.

El 17 de febrero, cuatro de Yéncala y dos de La Punta, mano a mano entre El Estudiante (una oreja) y Arruza (rabo del segundo).

El 3 de marzo, mano a mano: Belmonte Campoy y El Estudiante, con toros de Yéncala.

El colega Pablo Gómez de Barbieri en su nota en EL Comercio cuenta algunos detalles significativos del gran torero cordobés en ese año del 46 en que pasa por México, Lima , Bogotá y Medellín

Arruza retornó a México para regresar con Manolete. Partieron hacia Lima el 4 de marzo, tras una temporada en la que el cordobés deslumbró a los mexicanos. Prometió regresar tras torear en Lima y Colombia.

Los vuelos en aquel tiempo eran una interminable sucesión de escalas agotadoras.

Nada parecido a los de hoy.

El antiguo aeropuerto de Limatambo hoy Ministerio del Interior– estaba lleno a rebosar. Una multitud se había congregado, sin importarles el húmedo calor veraniego, esperando la llegada del monstruo.

Manolete constituyó el acontecimiento social de aquel año en Lima. El avión de Panagra fue rodeado rápidamente por la prensa: todos querían fotografiarlo y hacerle preguntas.


Manolete, demacrado y cansado tras el largo vuelo , muy bien vestido de traje y corbata, se replegó detrás de sus anteojos ahumados y escuchó a Arruza justificarse vehementemente ante la prensa por lo sucedido en las primeras tardes de la temporada.

Manolete, algo más descansado, en el hotel, declaró que a pesar de lo voluminosos que fueran los toros cumpliría su contrato,

sin importar que, como Arruza, él no pensaba que toros tan voluminosos se prestaran para el toreo moderno. Discusión asombrosamente actual.

Se presentó en Acho el 10 de marzo, de rosa palo y oro, ante toros de La Viña, con Belmonte Campoy, de negro y oro, y Arruza, de tabaco y oro.

No cabía ni un alfiler; nadie quería perderse a la leyenda viva del toreo. Manolete deslumbró y cortó un rabo, pero un sector de exigentes aficionados se lo reprochó y él dejó el rabo; dio la vuelta con solo una oreja.

El 17 de marzo, el primero lo cogió. Alternó con Belmonte y Rafael Albaicín.

El 19 de marzo lidió toros de La Viña y LaPunta, con Belmonte y Montani. Obtuvo una oreja de cada toro.
El 24 de marzo, ante toros de Xajay, La Punta y La Viña. Manolete, Gitanillo de Triana y Albaicín.

El 31 de marzo, Jesús Solórzano, Manolete y Gitanillo. Resultó cogido; solo mató uno de Yéncala.

Así se despidió: “Me marcho muy agradecido por la acogida que he recibido en Lima, pero no contento. Ningún toro que lidié reunía las condiciones que se necesitan para la ejecución del toreo de hoy”.

Gesta y gesto de Morante. Como Joselito, pide la de Miura en Sevilla

Morante de la Puebla le está preparando, un siglo después de su muerte en Talavera de la Reina, el mayor homenaje de cuantos le ha venido realizando a Joselito el Gallo durante toda su trayectoria.

Pretende lidiar en la Real Maestranza de Sevilla los toros de Miura, ganadería inherente a la carrera del Rey de los Toreros.

Una firme decisión que ya le ha trasladado al empresario Ramón Valencia, aunque ambas partes han preferido no confirmarlo por el momento, puesto que la oficialidad del asunto dependerá del transcurso epidemiológico.

Lo que sí ha podido contrastar ABC de Sevilla es que el diestro Morante de La Puebla del Río visitó la finca Zahariche hace dos semanas.

Tomó buena nota de la posible corrida que saldrá entre la docena de toros apartados por la familia Miura en uno de sus cerrados.

Un festejo que reanudará la histórica e inigualable cifra que sólo consiguió interrumpir la pandemia: los ochenta años consecutivos en los que venía lidiando la lengendaria ganadería en Sevilla.

Como lo cuenta Cultoro, no es la primera vez que el diestro cigarrero decide anunciarse con el hierro de Zahariche en este escenario.

El otro intento fallido de Morante de matar Miura en La Maestranza se produjo en el festival benéfico del 12 de octubre en el coso del Baratillo en el año 2019.

Galleo morantiano a la manera de Joselito en Latacunga

En aquella fecha, el sevillano iba a estoquear un toro de Zahariche a beneficio de las Obras Asistenciales de la Hermandad de la Macarena…

Pero todo salió al revés, puesto que el animal debió ser devuelto en el segundo tercio debido a que se lesionó.

Por lo que saltó a la arena hispalense un toro de Torrestrella como sobrero. 

Aquel cartel lo completaron Pepe Luis Vázquez, Dávila Miura, Francisco Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla, José María Manzanares, Roca Rey y el novillero con picadores Manolo Vázquez.

Si la situación sanitaria posibilita su celebración en la fecha prevista, el 25 de abril de 2021

Quedará señalado en los anales del toreo: el día en que Morante de la Puebla conmemoró sus veinticinco temporadas como matador de toros rindiendo tributo a José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús Gómez Ortega «Gallito», Rey de los Toreros.

Hasta donde ha podido conocer ABC de Sevilla, por parte de Morante no ha existido la más mínima exigencia para dicha contratación.

De hecho, ha dejado en manos del empresario la confección de la terna, que bien podría cerrarse con los inicialmente previstos Manuel Escribano y Pepe Moral.

Aunque también cabe la posibilidad de que se acabe escogiendo, por ejemplo, a Rafael Rubio «Rafaelillo», más antiguo de alternativa que el cigarrero, que abriría la terna en este día tan significativo.

El ganadero Antonio Miura ha señalado a este medio que el encierro previsto para este año será totalmente cinqueño: «Aunque aún no está escogida, la corrida saldrá de entre los diez o doce toros que el año pasado ya podríamos haber lidiado como cuatreños en la Maestranza.

Será un encierro muy similar a los que hemos llevado en cursos anteriores».

Esta corrida supondría el debut de Morante de la Puebla con los toros miureños.

Pues jamás ha lidiado una corrida de tan emblemática casa y sólo pudo lancear al novillo que había escogido para el festival organizado por la hermandad de la Macarena en 2018, utrero que fue devuelto a los corrales durante el primer tercio.

De José para José: el más sentido homenaje al Rey de los Toreros

«Joselito era el eje del toreo».

Con esta sentencia resume Morante de la Puebla la magnitud de Gallito en su prólogo de la reedición del Arte de Birlibirloque.

Obra con la que el cigarrero pretendía proyectar «un nuevo período de renacimiento en el toreo».

El genio de La Puebla pretende ahora, con este gesto en la Maestranza, homenajear a su ídolo.

Conocedor de la estrecha vinculación entre el menor de los Gómez Ortega y la tan temida ganadería.

Una simbiosis que se inició cuando Joselito tenía 11 años en la otrora finca «El Cigarrillo».

Jornada que le bastó para ganarse el beneplácito de Eduardo Miura, quien le acabaría regalando la famosa jaca «Pandereta».

Las 91 reses que le estoqueó durante su carrera tuvieron su albor en una novillada barcelonesa en 1912.

Ortega Cano tiene Covid

José Ortega Cano, un torero muy querido en nuestro país, con hijos colombianos, tiene Covid y se encuentra estable, según las informaciones de que dispone tendido7.

El maestro Ortega Cano tiene Covid y se ha visto muy desmejorado en salud, dijo uno de sus allegados pero en el momento está bajo atención médica y con todos los cuidados para superar este varapalo de la pandemia.

  • Considerado una de las principales figuras del toreo de los ochenta.
  • Alternativa: 1974
  • Retirada: 2017
  • Padres: Francisco Ortega Ortega y Juana Cano Ríos
  • Cónyuges: Rocío Jurado (m. 1995–2006), Ana María Aldón (m.2018-)
  • Hijos: José Fernando, Gloria Camila, José María Ortega
  • Nombre: José María Ortega Cano

¡¡¡Sorprendente!!! Castella se retira. No sé si será un adiós definitivo o un hasta luego. Sólo el tiempo tiene la respuesta. Dicen que los toreros nunca nos retiramos y yo creo que es así.

Castella se retira del toreo. Así, secamente, como un trallazo o un chicotazo.

A sus 20 años de alternativa que ha celebrado parcialmente este año, el francés opta por irse. Y afirma que «hay otros universos por descubrir».

Seguramente como su compatriota Juan Bautista, el de Bézier asumirá el rol de empresario de la plaza de la ciudad que le vio nacer y , seguramente, otros emprendimientos.

Sebastian Castella se retira del toreo.

No sé si será un adiós definitivo o un hasta luego. Sólo el tiempo tiene la respuesta. Dicen que los toreros nunca nos retiramos y yo creo que es así, reza su sorpresiva misiva.

Castella es colombo-francés, con esposa colombiana, amigos colombianos que van mas allá del toreo y casa en Cartagena que es como su segundo hogar. Su amor a Colombia se lo contó a David Jaramillo:

Eso es algo que le tengo que agradecer a Dios y a Colombia entera. Recuerdo que entonces yo triunfaba en las plazas de Francia, pero no era suficiente para abrirme las puertas de España.

Lo que conseguí después de que me alcé con los trofeos de Cali, Manizales, Medellín… Y tengo que decir que la relación con Colombia es cuestión de feeling.

De Colombia conocía lo poco que me enseñaron en el colegio y nadie me conocía, pero los profesionales, la gente de la plaza, el público y todo el mundo me abrió su corazón de una forma tan sincera y humana que marcó mi vida.

Hay que entender que yo venía de Francia, tímido, introvertido, reservado y me encontré con esa forma de ser de los colombianos tan abierta, tan alegre, que se me metieron en el corazón para siempre.

Desde entonces me he vuelto amante de la cultura colombiana, tanto que, no me gusta hablar de cosas personales, pero mi esposa es colombiana, mis hijas son colombo francesas, tengo grandísimos amigos colombianos… Con eso, creo que te he respondido todo.

Sebastian Castella se retira del toreo.

El torero francés lo explica mejor en el comunicado:

“Queridos aficionados que durante tanto tiempo me habéis seguido, apoyado y exigido:

Os escribo para comunicaros que me retiro del toreo. Es un decisión difícil, muy meditada y que, además, coincide con mis 20 años de alternativa, una efeméride que no he podido compartir con vosotros como hubiese querido.

Jamás hubiese imaginado cuando empecé mi andadura con apenas 11 años, en mi Beziers natal, que iba a alcanzar tantas y tantas metas. Quiero mostrar mi agradecimiento a todos aquellos que me han acompañado en algún momento de mi carrera. De todos he aprendido. Especialmente, quiero acordarme de mi familia. Sin ellos, este camino no hubiese sido posible hasta aquí.

Me considero un privilegiado. Y llegado a este punto, me gustaría acordarme de los compañeros que pagaron con su vida la conquista de sus sueños de luces. Ellos han hecho, todavía, más grande esta profesión.

Todo lo que tengo, lo que he vivido, lo que sé y lo que he conseguido se lo debo al mundo del toro. He conocido gente y lugares maravillosos gracias a la profesión más bonita que existe. Tantas veces volviese a nacer, tantas que intentaría ser torero.

Pero una vez aquí, creo que hay otros universos por descubrir y tengo mucho que aprender más allá de lo que ha sido mi vida desde muy niño.

En este año 2020, tan difícil por la situación sanitaria que vivimos, decidí torear para devolverle, dentro de mi humilde aportación, al toro lo mucho que este me ha dado.

Creo que era necesario.

Lo hice, en los pocos sitios que se ha podido ofrecer espectáculos, por mi cuadrilla, que tan mal lo ha pasado por la falta de contratos y que han sido tan fieles a mi persona, por la afición, de la que siempre he sentido su calor y apoyo, por los empresarios que decidieron organizar corridas de toros, por lo ganaderos, a los que tanto le debemos los toreros, y por los medios de comunicación especializados que siempre he sentido como parte importante de este sector.

No sé si será un adiós definitivo o un hasta luego. Sólo el tiempo tiene la respuesta. Dicen que los toreros nunca nos retiramos y yo creo que es así. Yo allá dónde esté, haciendo lo que haga, SIEMPRE diré con ORGULLO que he sido, soy y seré TORERO.

MUCHAS GRACIAS A TODOS Y HASTA SIEMPRE.

HA SIDO UN AUTÉNTICO PLACER”.2020Sebastian Castella

A MANERA DE BIOGRAFÍA

Sebastián Castella no lo tuvo fácil en la vida. Nació en Bèziers de padre de origen valenciano y madre polaca. Desde niño destacó por su magnetismo y el deseo que tenía de ser torero.

El influjo de Nimeño se dejaba notar en toda la Francia taurina.

Nimeño decidió suicidarse tras una cogida que le afectó la médula y que lo dejó incapaz para seguir de luces: «Mi vida no tiene sentido sin torear y prefiero terminar así», le escribió al juez antes de colgarse organizándolo con precisión milimétrica.

Cuenta el crítico del periódico parisino Liberation Jacques Durand que en abril de 1977, todavía novillero, Montcouquiol había triunfado en Sevilla y que el mismísimo Antonio Ordóñez, asombrado, había flameado su pañuelo para solicitar la oreja».

Pero no pudo ser y se generó un enorme vacío en la afición francesa. Otros diestros galos lo intentaron, pero fue Castella el que se encaramó en lo más alto y el primero que ha tenido vitola de figura fuera y dentro de Francia. En su web relata que «me considero un tipo raro.

Me gusta la soledad, vivo solo en Gines (Sevilla), y me paso la mayor parte del tiempo solo, pensando en mis cosas. Ando solo, entreno solo y no suelo buscar a la gente».

Ahora se ha casado pero sigue siendo un torero particular que dice las cosas con mucha claridad: «Existen pocas cosas que marquen tanto como lo que se puede hacer delante del toro».

Sebastian Castella se retira del toreo.

Sebastián Castella anuncia su retirada

Sus colegas le despiden con, gratitud. Lea Vicens:

«Muchas suertes infoCastella en esta nueva etapa de tu vida, echaremos mucho de menos tu arte».

Campuzano se suma al proyecto del CART de Casa Toreros

José Antonio Campuzano es maestro: De Verdad. Ha formado toreros, él mismo ha conducido las carreras de Castella, Castrillon, Roca Rey, Ramiro Cadena quienes han sido dirigidos por el torero de Gerena.

Y ahora se suma al gran proyecto de Casa Toreros para los novillleros y toreros de todos los países en esa línea de formación integral:

El Maestro José Antonio Campuzano aportará su gran experiencia a este gran proyecto Taurino.

Dando seguimiento al desempeño de los novilleros integrantes del Centro de Alto Rendimento Taurino (CART).

De acuerdo con su constante propósito de apoyar y promover a los toreros de nueva cuña, la reconocida empresa “Casa Toreros” ratifica esa intención y al respecto es que emitió el siguiente comunicado:

“Estamos comprometidos con el futuro de la Fiesta Brava, con los jóvenes quienes día a día se están preparando para alcanzar sus metas.

Pondremos toda nuestra pasión y entrega en conjunto con muchos actores de la Fiesta de los Toros para poderlos apoyar, trabajaremos de una forma muy intensa, mental y físicamente, sacando lo mejor de cada uno de ustedes.

Tendrán una preparación integral que los pueda encaminar a conseguir su sueño, ese sueño de… ¡Ser Torero!

Inscríbete al correo [email protected] y si tienes alguna duda, no dudes en contactarnos por medio de Inbox o al WhatsApp +52 33 1695 8456 te ayudaremos con el seguimiento completo de tu inscripción.

Bueno, pues camina magníficamente el proyecto que encabeza don Pablo Moreno.


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