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Belmonte en la pluma de Alcalino

¿Quién era Juan Belmonte en la primavera de 1914? Un torerito sevillano idolatrado por pandillas de mozos trianeros que de la Maestranza sólo conocían la fachada; un extraño y desgarbado novillero inflado por la crítica de Madrid, que más tardó en denominarlo fenómeno que en tener que tragarse el fiasco de su tarde de alternativa, en la que se vieron desfilar por el ruedo capitalino nada menos que once astados, la mayoría impresentables, entre protestas y broncas sin cuento (16.10.13). Lo siguiente que del tal Belmonte se supo fue que se había embarcado a México para alternar con Rodolfo Gaona. Y que allí, según las vagas reseñas de la época, su innovador estilo causó sensación.

España lo recibió de vuelta con marcado escepticismo. Es verdad que lo promovían con furor los seguidores de Ricardo Torres “Bombita”, al que, según vox populi, había retirado de los ruedos el bárbaro empuje de José Gómez “Gallito”, quien lo odiaba cordialmente como vengador que se sentía de su hermano Rafael, postergado, de acuerdo a consejas que corrían, por las politiquerías del “Bomba”. Se les había metido en la cabeza que Belmonte era el más indicado para hacerle sombra a Joselito –como la gente llamaba a “Gallito”–, idea que movía a risa a los partidarios del todopoderoso José y su precoz y prodigiosa maestría. Él sí, pregonaban sus huestes, un auténtico fenómeno, no el pelele de Triana, que más tardaba en abrir el capote que en salir achuchado y por los aires. Si Don Modesto (José de la Loma, popular crítico de El Liberal y capitán general del bombismo) había bendecido a Juan, nada más presentarse como novillero en Madrid (26.03.13), con su famosa crónica titulada “¡Cinco verónicas sin enmendarse!”, cuando a Rafael Guerra “Guerrita” le preguntaron por Belmonte, el retirado Califa cordobés enlazó dos escuetas y contundentes sentencias: “Así no se pue toreá” y “El que quiera verlo, que se apresure”. O sea: “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”, otra de las frases célebres del viejo patriarca.

Y sin embargo, se mueve…  Pero el emparejamiento, desde el punto de vista empresarial, era muy apetecible, y Joselito y Belmonte abrieron la temporada del 14 compartiendo cartel en Barcelona, Castellón y Valencia. Nadie ignoraba, sin embargo, que la prueba de fuego para la viabilidad de la pareja radicaba en Madrid y Sevilla. El 12 de abril, domingo de Resurrección, Belmonte compareció en la Maestranza al lado de Gaona y Vázquez II, ganado de Surga, sin que pasara nada. Y otro tanto ocurrió al día siguiente en Madrid con mansos de Benjumea para el fenómeno, Vicente Pastor y “Cocherito de Bilbao”.

El siguiente paseíllo de Juan fue el día 15 en Murcia al lado del “Cochero”, Paco Madrid y su compañero de andanzas novilleriles Curro Posada. Al entrar a matar a su primer Veragua el toro lo cogió de mala manera y le produjo una dolorosa distensión en un pie que lo imposibilitaba para cumplir con dos citas clave en la feria sevillana, anunciado para alternar en ambas con los Gallos –Rafael y José—el 18 y el 20 de abril. A nadie sorprendió que los gallistas más apasionados juraran que lo de Murcia era un camelo aprovechado por Belmonte para eludir la confrontación. Enterado Juan del rumor mandó avisar que llegaría por tren desde Madrid la mañana del martes 21 a fin de torear la corrida de Miura con Gaona y Gallito, tal como estaba anunciado. Pero no todos lo creyeron y menos aún los seguidores de José. Como quiera, esa mañana la estación hervía de curiosos, ansiosos por comprobar si era cierto que el de Triana realmente arribaría. Y causó conmoción su lento descenso por la escalerilla del expreso: a sus partidarios les preocupó verlo cojear lastimosamente, apoyado en su banderillero Calderón, mientras los gallistas hacían correr la voz de que el taimado trianero planeaba un golpe de efecto: partir plaza y enseguida retirarse poniendo como pretexto su incapacidad física. En todo caso, nadie lo notó con la fuerza requerida para entenderse con esos miuras cuyo respetable trapío e imponentes pitones habían causado admiración en la cercana Venta de Antequera donde se exponían al público los encierros de la feria.

La tarde del Pasmo. Con Rodolfo Gaona a su izquierda (azul y oro) y Joselito a su derecha (rosa y negro) partió plaza Juan Belmonte (plomo y oro), pálido el semblante y tan cojitranco como de costumbre. La Maestranza había agotado el papel y la hermosa tarde abrileña zumbaba de comentarios, con los gallistas apostando a que la presencia del trianero era una farsa, agravada por la indelicadeza de, seguramente, dejarles el encierro completo a sus alternantes mientras él se iba pa´dentro con tal de no dar la cara ante los miuras.

Pero Belmonte no se fue. Economizó su presencia todo lo posible durante la lidia de los dos primeros astados, cuya aspereza poco o nada permitió hacer al mexicano ni al de Gelves. Juan contendió por delante con “Lentejo”, berrendo en negro capirote, y luego con “Rabicano”, el negro bragado que cerró la corrida. Y mantuvo a la multitud en permanente tensión con su manera de invadir constantemente la línea de fuego con valor espartano y pleno dominio de los terríficos astados. La cojera ni mermó su decisión ni afectó la estética de sus recias y personalísimas faenas, y cuando, una vez superada la aspereza del berrendo, le retiró la muleta de la cara, interpuso tranquilamente el cuerpo y acarició los acaramelados pitones del miureño, la plaza se quería caer, subrayando su admiración y alborozo con una lluvia de puros y sombreros.

El escritor y cronista andaluz Enrique Vila resumió así la histórica tarde: “Aquello fue la consagración definitiva del belmontismo como teoría y práctica de un nuevo modo de torear. La reválida absoluta de que el toreo es, de verdad, “una fuerza del espíritu”. Fue aquella tarde cuando Belmonte inició la vuelta al ruedo al revés (¡Como que acababa de estar en México!, añadido del autor). Muy pocos se dieron cuenta de esa anomalía hasta que el torero, acabado el triunfal paseo, entró en el burladero con la cara lívida y una contracción de dolor. Todavía reservaba Juan otra sorpresa. La de torear a su segundo toro de la misma impresionante manera. Pero el mismo me dijo, años más tarde:                                                                                                                                                       –El segundo toro era francamente bueno. El primero, no… –”   (Vila, Enrique. Miuras. Más de cien años de gloria y de tragedia. Edit. Escelicer, S. A. Madrid, 1968. pp 110-111).

Crónica de “Don Criterio”. La apoteosis belmontista fue vista de esta manera por “Don Criterio”, serio, conciso y bien reputado crítico del diario sevillano El Liberal: “En donde más se destacó ayer el torero de Triana fue en las faenas de muleta que practicó con los bichos tercero y sexto, mansurrones los dos. En ambos derrochó Belmonte verdadera valentía hasta convertir a aquellos dos miureños, dos toros con pitones y kilos, no monas, en verdaderas babosas, y jugar materialmente con ellos. Si enorme fue la valentía de su primera faena, no menos estupenda resultó la segunda, pues si en aquella se cogía a cada momento a los afilados pitones del enemigo, apoderándose de ellos y consintiéndole de manera brutal, con el sexto fue el descacharren. Más valentía, más guapeza, mayor exposición no caben; pues aparte de permanecer entre los mismos pitones con una tranquilidad pasmosa, sobresalieron en una y otra faena buen número de pases magníficos, entre ellos algunos molinetes y de pecho que causaron verdadero entusiasmo en el público, que no dejaba de aclamar al de Triana.” (El Liberal, 22 de abril de 1914).

Gaona, también triunfador. La leyenda se centra en la gesta de Belmonte y su rivalidad con Joselito pero pasa por alto lo realizado por el mexicano, a quien algún historiógrafo reciente consideró mero “convidado de piedra” en la histórica tarde; pero la verdad es que el emparedado por sus alternantes resultó ser Joselito, enfrentado a un par de bichos de cuidado. La crónica anónima del ABC reporta pitos y palmas para José tras liquidar a su primer toro y palmas a la muerte del quinto, con el que se mantuvo “cerca y valiente”.

La misma reseña se refiere a la actuación de Gaona en el cuarto toro en los términos siguientes: “Cuarto, “Jabato”, negro y grande –continúa la ovación a Belmonte–. “Jabato”, de salida, destroza un caballo. Gaona veroniquea, perdiendo terreno en algunos lances. El toro toma cuatro varas y mata dos jacos. Los matadores se lucen en quites. En los tendidos se registran varias broncas entre los apasionados de uno y otro bando.

Segurita y Palomino parean pronto y bien. Gaona muletea cerca y valiente, dando un pase de molinete muy ceñido y uno por bajo con la rodilla en tierra (muchas palmas). El toro tarda en cuadrar, pero el espada se mantiene cerca y adornado. Entrando bien deja Rodolfo media estocada desprendida; descabella, rompiéndole el estoque la postrer tarascada de “Jabato”. Gran ovación y vuelta al anillo.”  (ABC, 22 de abril de 1914).  

No sobra aclarar que en 1914 aún no se rompía la costumbre, tenida a gala por los sevillanos, de que no se cortaran apéndices en la Real Maestranza. La primera oreja allí concedida sería para Joselito durante la feria de San Miguel del año siguiente (30.09.15, de “Cantinero” de Santa Coloma); de modo que los triunfos de Belmonte y Gaona con los miuras del 21 de abril de 1914 sólo se tradujeron en aclamaciones, vueltas al ruedo y, para Juan, en una tumultuosa salida en hombros por la puerta del Príncipe que se prolongaría hasta que lo depositaron a la entrada de su domicilio, al otro lado del puente de Triana.

La cólera de don Eduardo. Por razones de salud Eduardo Miura, el patriarca de la temible divisa verde y grana, no pudo asistir a la Maestranza aquel año. Se cuenta que cuando Antonio, el conocedor de la vacada, llegó agitado al cortijo después de la corrida para dar cuenta a su patrón de lo ocurrido, al oírle hablar de las tocaduras de pitón de Juan con el berrendo, don Eduardo lo atajó bruscamente:                                                                                                                                         –¡Estás aquí para informarme cómo se portaron mis toros, no para venir con mentiras!¡Lo que dices es falso! ¡Rotundamente falso! ¡Que Belmonte le tocó los pitones al berrendo… imposible… imposible!…—

!!Ah tiempos aquellos!! Manolete con toros de Urquijo en Pamplona en 1947

Eran otros tiempos. Corre julio del 47, y estamos a menos de dos meses de la tragedia de Linares en agosto en la que muere Manolete por la cornada de un Miura.

El cartel que recogemos es una añoranza, naturalmente.

Y creo que para las nuevas generaciones es bueno recordar la ganadería de don Carlos Urquijo. Apelo a Quique Giménez para refrescar

Una de las tantas aportaciones que hace la tauromaquia a la cultura y la riqueza española es la variedad genética. Dentro del tronco de la raza de lidia, el sinfín de encastes es brutal, incomparable con cualquier otra raza animal. Nuestro deber es conservar esta riqueza genética, y un sector de los aficionados, entre los cuales me incluyo, se esfuerza en llevar a cabo esta tarea. Los típicos encastes que se nos vienen a la cabeza son Miura, Santa Coloma, Veragua, etc. Pero hay un encaste que nadie defiende y está en una situación muy parecida al resto: el encaste Murube-Urquijo. Y es por eso que hoy he decido hablar sobre una de las ganaderías más añejas del campo bravo.

Antes de analizar la situación actual, repasemos la historia del encaste. En 1863 Dolores Monge, viuda de Francisco Murube, compró a José Arias de Saavedra (yerno del Barbero de Utrera) alrededor de un millar de cabezas de ganado, juntándolas con los animales que había adquirido con anterioridad a Manuel Suárez, procedencia Salvador Varea Moreno. Como podemos ver, la ganadería que estaba formado la Viuda de Murube provenía en su totalidad del Conde de Vistahermosa. Tras vender una buena parte de la ganadería a Eduardo Ibarra, y después de los consejos en la selección de Manuel Fernández Peña, Juan Manuel Urquijo, un famoso banquero vasco, compró la ganadería aconsejado por Joselito, quien se volcó en la selección y dirección de la vacada establecida en el famoso cortijo Juan Gómez, situado en Sevilla. Juan Manuel puso la ganadería a nombre de su mujer, Carmen de Federico, y durante años, esta ganadería hizo las delicias de las figuras del toreo. Incluso Manolete pidió las camadas enteras de los Urquijos. Más tarde Antonio Ordóñez, Curro Romero o Antoñete, vivirían tardes de gloria con el ganado que salía de Juan Gómez. También es destacable el cruce que se hizo en 1957 con ganado de Guardiola Soto (puro Gamero-Cívico), que fue vetado por los toreros a pesar de sus buenos resultados. A día de hoy todavía hay descendencia de ese cruce. A finales de los años setenta, la ganadería vio como poco  a poco se quedaban atrás, y esto obligó a vender la ganadería en 1980 a Antonio Ordóñez, quien la pudo disfrutar poco, pues cuatro años más tarde fue revendida a José Murube.

El fenotipo del toro de Murube-Urquijo es conocido por todos. Animales hondos, voluminosos, ligeramente ensillados, de manos largas y potentes, con una cabeza grande, carifosca y ligeramente acarnerada, rematada con una cornamenta que suele ser brocha y un tanto acapachada. Su pelaje predominante es el negro, con los típicos accidentales, aunque también se pueden ver animales castaños, colorados e incluso entrepelados. Su comportamiento está marcado por su calidad y nobleza. Cualidades que emanan de la bravura buena, la que pone a cada uno en su sitio. La profundidad en sus embestidas y arrancadas también se ve reflejada en el tercio de varas, donde dan un vistoso espectáculo.

Actualmente este encaste está representado por cuatro ganaderías punteras: la del Capea (Carmen Lorenzo, San Pelayo y San Mateo), Castillejo de Huebra, Sánchez y Sánchez, Fermín Bohórquez y La Castilleja.  Estos hierros dominan el mercado del rejoneo por sus cualidades, y dese hace años el toreo a pie los ha dado la espalda.

Sobre estos animales, André Viard dice en su libro “Urquijo», el astro oscuro” que “su bravura profunda y el rito lento de sus embestidas evidencian las carencias de cualquier tauromaquia que no sea la más pura”. Como decía antes, históricamente todos los toreros han querido matar los toros de este encaste, y ahora están desaparecidos. Que cada uno piense lo que quiera.

Recuerdo gráfico de Paco García de la memorable inauguración de Cañaveralejo

La tarde del 28 de diciembre de 1957 se inaugura Cañaveralejo con los toros de doña Clara Sierra.

Esta imagen que cede a tendido7 Paco , hijo del banderillero Pepe García que acompañó al maestro Joaquín Bernadó en la cuadrilla en ese histórico festejo. Tienen las 4 fotos un valor sentimental pues justo este lunes murió uno de los integrantes de la terna, Joaquín Bernadó. Hizo el paseíllo con el castellano Gregorio Sánchez y el colombiano Joselillo de Colombia.

Los tres desmonterados y el fervor de los vallecaucanos que coronaban un esfuerzo de un grupo de ilustres y quijotes pro hombres del Valle.

Pepe García como Hernando Castillo » Pinocho», entre otro fue integrante de una brillante generación de hombres de plata que le dieron lustre a la tauromaquia colombiana y especialmente en el occidente tras la inauguración en el año 31 de La Santamaría y en el 45 La Macarena de Medellín. Sea la ocasión para rendir nuestro tributo de agradecimiento a banderilleros, picadores, apoderados, mozos de espada y periodistas que avivaron la llama del toreo.

No cabe duda que hombres intrépidos como Santiago Borrero, Pepe Estela o Abraham Domínguez Vázquez tienen mucho que ver en el crecimiento de la fiesta en esta región colombiana que comprende Valle, Cauca y Nariño.

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Jaime Ostos murió en la casa del Gitano en Bogotá. Se fue a dormir y ya no despertó. Los restos del maestro a España

El maestro Jaime Ostos quien murió en Bogotá en la casa de Gitanillo de América, pasó los últimos días acompañado del torero colombiano y su esposa doña Ivette Uia estuvieron en Cartagena y disfrutaron del caribe colombiano » dos gocetas» y amenos de distinta generación de toreros de a pie que se hicieron amigos hace varios años.

Este medio día el coche fúnebre con los restos del maestro de Ecija partieron hacia el aeropuerto El Dorado y esta tarde rumbo a España a donde llegará el féretro este lunes. Gitanillo de América no ha desamparado un solo instante a la viuda que hizo el viaje con el torero a Colombia

El Gitano y su señora esposa lo recibieron, lo acompañaron pero nadie podía esperar que se fuera a la cama y ya no despertaría el hombre que murió dos veces ,encaró la tragedia con humor y hasta » hablé con San Pedro allá «.

Un recuerdo memorioso en ABC

También trató a Hemingway.

—Hablé mucho con él. Me dijo que se hubiera sentido un hombre completo si hubiera salido a hombros por la Puerta del Príncipe. Otra vez, en Pamplona, me contó que iba a correr el encierro y acabó yéndose a beber una botella de vino… Sentía debilidad por Ordóñez.

Jaime Ostos y su mujer, María Ángeles Grajal
Jaime Ostos y su mujer, María Ángeles Grajal – Guillermo Navarro

—Llevaba una formidable cuadrilla: los banderilleros El Vito, Luis González y Pepe Blanco; los picadores Curro Toro y Cipriano Velázquez.

—Presumo de haber llevado la mejor cuadrilla de la historia del toreo, unos fenómenos. Cuando, en el grupo especial de matadores, se les pagaba 7.500 pesetas, yo les daba 10.000. El que menos tiempo estuvo conmigo fueron 23 temporadas.

—Toda la temporada de 1960 viajó con ustedes Jean Cau, que había sido secretario de Jean-Paul Sartre, y escribió ‘Las orejas y el rabo’.

—Era una persona muy inteligente. Quería averiguar qué clase de gente éramos los toreros. Llegó a decirme: «¡Qué buen pintor hubieras sido tú si, en vez de capote y muleta, te hubieras dedicado a los pinceles!»«Los políticos no pueden poner cortapisas al arte de torear ni a ningún arte»

—Sufrió una gravísima cornada en Tarazona de Aragón, el 17 de julio de 1963. Tituló ABC: ‘El diestro perdió más de cinco litros de sangre. Antes de ser operado, a vida o muerte, recibió los últimos sacramentos’.

—No se puede luchar contra el destino. Habíamos toreado en Barcelona y don Pedro Balañá me dijo: «¿Estás libre el sábado?» Le dije que sí y nos fuimos a Tarazona. Él nunca firmaba un contrato. Miraba los tendidos y, según el público que hubiera, te pagaba. Esa tarde, se acabó el papel: en una plaza de 5.000 personas, cobré 350.000 pesetas.

—¿Por qué le cogió el toro?

—Al citar al natural, el fuerte viento me levantó la muleta, me dejó al descubierto. El toro me metió el cuerno por debajo. Fue una cornada en seco, en el bajo vientre.«He sufrido 25 cornadas, dos veces me han dado la extremaunción, pero ser torero me hizo persona, me permitió ayudar a los demás y que la gente me recuerde con respeto»

—Ángel Peralta intentó detener la salida de la sangre con una sábana. Doscientas personas hicieron cola delante de la enfermería para donar sangre. Leo: «Su tensión llegó a ser de 1’8».

—Yo oía a través de la puerta de mi habitación la conversación de los médicos, que no me daban esperanzas de vida… Cuando empecé a mejorar, tenía un noventa por ciento de posibilidades de perder la pierna. Fue muy fuerte.

—¿Qué es lo que más recuerda de ese percance?

—Tanta gente ofreciéndome su sangre, tanto cariño. Cuando fui a Zaragoza a dar las gracias a la Virgen, en la plaza del Pilar se formó una verdadera manifestación.

—Luis Marquina, el hijo de don Eduardo, el poeta, filmó un documental sobre ese drama, ‘Valiente’, con una estructura parecida a la de ‘Ciudadano Kane’.

—La película refleja fielmente la realidad. Yo tenía ya muchas cornadas: todas se habían curado en un período de treinta días; ésta duró un año largo. En la primera corrida que toreé, después del percance, me fui al mismo sitio de la plaza y realicé la misma suerte.

—Fue un verdadero as de espadas.

Jamás usé la espada de mentira, ni en los tentaderos. Una vez, en El Puerto, sufrí una herida en un dedo y Antonio Ordóñez me dio su espada de madera. En el primer muletazo, el toro, en un derrote, lo rompió: yo no sabía usarla, no estaba acostumbrado.«Nunca he pertenecido a ningún partido político, no he distinguido a la gente por su dinero: lo mismo me da si calzan alpargatas o zapatos de charol»

«El Pollo» Pallares recuerda a Ángel Teruel y el efecto que tuvo en la Cartagena taurina

Nos da la sensación que las tipologías territoriales y las dinámicas de una afición, construyen algo verosímil alrededor de un torero. En nuestro caso, Ángel Teruel fue quien catapultó con sus reiterados éxitos en La Serrezuela, la que después se denominó Feria Taurina de Cartagena.


Angel Teruel fue un diestro precoz. Y esa precocidad le dió para alternativarse con sólo 20 novilladas y 17 años, paseándose por todas las plazas del mundo dentro de un estrambote de expresión taurina basada en la elegancia, la finura y aquello que se conoce como, la difícil facilidad.  Por ello solo recibió dos cornadas, una grave en Segovia en un festival, y, la otra sorpresivamente en la boca de un burladero en Madrid, en lo que desde el rigor de las letras taurinas se conoce como: «toreando sin torear».


De tal suerte que para encontrar puntos de encuentro, el diestro madrileño hizo de Cartagena de Indias su fortín, pues en el entretiempo de corrida y corrida, se venía a disfrutar del gadir cartagenero.  Y es que desde que en El Universal, el cronista taurino Rodolfo Martínez «Romar» tituló su descripción «Un Ángel cayó del Cielo», en referencia a su debut  nada mejor para destacar la idea clara del toreo de Teruel.


Y fue particularmente sensible, porque en Bogotá en la premier de su película «Sangre en el Ruedo», en 1967, el torero hizo la presentación oficial de su única película en el Teatro San Carlos, en plena carrera 13 en Chapinero. Yo asistí al evento pues por aquellas épocas adelantábamos nuestros estudios profesionales en la capital del país y desde entonces tenía también una idea clara de mi afición.


Naturalmente, su éxito no hubiese sido posible sin el mecenazgo de los Dominguín, vecinos de la calle Ferraz y, Pepe Dominguín fue su primer apoderado.  Teruel amplió su horizonte y triunfó sonoramente en América y de Cartagena, concretamente de La Serrezuela, dijo que «las ovaciones se sienten mejor que en Madrid, porque la afición golpea también la madera». Es decir, consideraba a nuestra afición especialmente sensible y rotunda. En Cartagena la Peña Taurina El Clarín le concedió el Clarín de Plata en 1981.


Pero Teruel sobrepasó los límites y en Lima tenía una peña taurina femenina, que le seguían por todas las escenarios.  Allí en Acho, se encerró en solitario, luciendo dos trajes de luces durante esa apoteósica corrida. El segundo traje (blanco y azabache)lo obsequió a su agrupación taurina.


Torero de habitual elegancia, clásico en su muestra y desparpajo en banderillas, pues pareaba solo por el pitón derecho.  De él escribió el famoso poeta y escritor Julio Estefanía:


Viva Madrid tu salero,
y viva sobre el albero,
el ángel de Ángel Teruel. 

Recuerdo del padre «»Joaco»

El padre Joaquin Sánchez ex rector de la Universidad Javeriana, profesor, comunicador , jesuita y taurino por vocación ( fue nuestro capellán en La Santamaría y consejero espiritual ), se nos fue hace un par de meses y el recuerdo es porque hoy cumpliría un año más este vallecaucano de pro y colombiano integral.

Perdimos un hombre bueno, generoso y defensor de la fiesta ( echaba capa en los tentaderos y jurado en ediciones de los premios que otorga cada ño tras la temporada la plaza de toros de Cali, le oí conceptos muy profundos sobre la tauromaquia y el quehacer taurino pues entendía lo que llamamos » de toros» que era una dicha ).

Nos hace falta su presencia aunque su ejemplo s parte de nuestras vidas cotidianas, y por eso quería recordarlo en Tendido7 al celebrar aunque él no esté, la efemérides de su natalicio.

Juanito Márquez y Alberto Mesa revelan al Rincón que se forja hasta vivir ese glorioso 1991. Ver y escuchar entrevista de los dos toreros

Juanito Márquez , amigo de esos primeros sueños de quien años después será el maestro César Rincón nos cuenta en este recorrido sentimental en tendido7.co la forja de un torero, los sueños, las peripecias, las esperanzas,  entrenar de salón  cuando los demás torerillos abandonaban La Santamaría de Bogotá y la plaza vacía era ese inmenso ruedo , su pequeño gran mundo para  perfeccionar lances y pases.
Son 30 años de la primera de las 6 salidas en hombros de Las Ventas, esa que parecía entonces inalcanzable joya de la corona taurina en la calle de Alcalá, la catedral del toreo.


Alberto Mesa, matador de toros y hoy depurado bailaor de flamenco, revela detalles de esos años previos al triunfo del 21 de mayo de 1991, cómo vivían un grupo de toreros americanos, qué pensaban, qué hacían

Memoria de un festival inolvidable de reencuentro en Las Ventas

El festival del 2 de mayo en Las Ventas tendrá eco no solo en la historia de la plaza, como aquel que lanzó a Joselito Arroyo a la fama, pro damnificados de la avalancha de Armero , del toreo en general sino en los corazones de quienes pudieron asistir, 6 mil personas por las medidas sanitarias y de los millones que la vimos y gozamos espiritualmente a través de la emisión de movistar.

Desde la feria de otoño del 2019 no se abría la plaza y ver la gente ingresar al coso fue toda una dicha. No era una fecha más, era el 2 de mayo, la reivindicación de Madrid ante la invasión napoleónica….

El Juli reivindicó su categoría de figura en una tarde soñada en la que con capote y multa toreó como los ángeles ( solo en una serie por el izquierdo le trompicó la muleta una vez pero no alcanza a emborronar la lucidez de la faena ) ; Ponce con esa templanza, Manzanares, pura verdad , coraje, valor y firmeza con el toro mas complejo; Perera, variado, desde esos pases de rodillas hasta el final; Ureña querido en MADRID PASÓ INADVERTIDO ARTISTICAMENTE pero dejó detalles y Guillermo García para decirlo gráficamente estuvo » en novillero «.

Las imágenes corresponden a varios momentos del festejo gracias a Plaza1 con tendido7

Aquellas corridas en París

Aquellas corridas en París. Pocos recuerdan que en París se celebraron corridas de toros. Justo a fines del siglo IX se presentaron en una plaza situada cerca a donde se levantó la Tour Eiffel, Antonio Carmona «El Gordito», José Machio, Fernando Gómez, El Gallo (padre de Joselito y de Rafael), Juan Ruiz (Lagartija) y El Espartero.

La imagen anterior corresponde a la corrida celebrada el 28 de junio de 1889 y que contó con la asistencia de la ex-reina de España, Isabel II.

Esta plaza fue construida por Justo Millán en un mes, se iniciaron las obras el 28 de mayo de 1889. Tenía una capacidad de 18.000 espectadores, era desmontable de hierro y madera. Localizada en un solar de la Rue de La Fédération, cerca de la torre Eiffel. La plaza desapareció ese mismo año.

Caertel de una corrida en el Bosque de Bolonia en Paris en agosto de 1889

Don Antonio Torres Rueda dice que es importante este recuerdo pues con los años los franceses decidieron que el sur era la zona taurina y ganadera y ya no hubo mas festejos taurinos en la capital de Francia.

35 años de la alternativa de Gitanillo, un día como hoy de 1985 en Bogotá

35 años de la alternativa de Gitanillo, un día como hoy de 1985 en Bogotá. Nació en Bogotá el 18 de septiembre de 1962, se le despertó muy niño el amor al «arte de Cuchares».

Su padre, «El Indio Veloz», torero cómico que falleció hace dos meses.

Lo acostumbró a ver muletas, capotes, espadas, fundones, espuertas, viajes, hoteles, plazas de toros.

El 6 de octubre de 1985, tras pasar una temporada en España con César Rincón y de la mano diestra de don Jerónimo Pimentel. Gitanillo de América tomó la alternativa en la Plaza La Santamaría de Bogotá.

Donde recibe su doctorado nada más ni nada menos que con dos figurones españoles de la época, el salmantino Pedro Gutierrez Moya y el andaluz Juan Antonio Ruiz «Espartaco» que se había formado desde becerrista justamente en Bogotá con la Casa Lozano .

Desde entonces, «Gitano» con treinta años de «andar por el mundo» ganando experiencia y casi 1400 corridas, ha puesto sus ojos en su hijo mayor, Santiago Fresneda.

Novillero, que lleva el mismo nombre artístico del progenitor, «Gitanillo», pero con otro concepto del toreo aunque sí la gracia del padre.

Estoy seguro que si su señora madre viviera (se nos fue hace un mes), hoy habría fiesta.

Para recordar ese acto ceremonial de la alternativa con los toros del «Encenillo» de don Darío Restrepo. 35 años de la alternativa de Gitanillo

Naturalmente que la carrera de Gitanillo está unida a un hombre maravilloso.

Gestor taurino, ganadero, apoderado, el generoso Jerónimo Pimentel.

Un español de Cenicientos que en los 50’s del siglo pasado se enamoró de Colombia, se quedó y aqui vive en «El Paraíso», su ganadería encaste Domecq.


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