De mozo de espadas a apoderado

De mozo de espadas a apoderado

Estefania Zarallo siguió al hoy apoderado cuando ejercía de mozo de espadas de Miguel Ángel Perera que es una de las noticias de la temporada tras la decisión de Antonio Ferrera de escoger a una mujer, Cristina Sánchez para quele maneje sus asuntos ante los despachos. Justo le vimos en esa tesitura en la reciente feria e Cali.

ATENTO desde el callejón. Apoyado sobre las tablas sin perder detalle a los movimientos del maestro. Preparado para asistirle y con la mirada puesta en él. A veces un gesto es suficiente para saber lo que piensa. David Benegas es posiblemente la persona que mejor conoce al diestro Miguel Ángel Perera dentro del mundo taurino. Es su hombre de confianza, el que le acompaña en los buenos y malos momentos, quien conoce sus gustos y con el que se entiende a la perfección. David es el mozo de espadas de Perera y lo que es más importante: su amigo.

El buen entendimiento entre ambos se percibe dentro y fuera de la plaza. Llevan juntos desde 2004, tiempo suficiente para que David sepa lo que quiere o lo que le apetece hacer al torero, incluso en los momentos de ocio. Para comprobarlo, nada mejor que pasar un día con él.

La jornada del mozo de espadas la tarde de corrida comienza en torno a las once. La mañana es ajetreada y hay que ir hasta la plaza para hacer distintos trámites, como recoger pases de callejón, algunas entradas o presentar la documentación necesaria para la faena. Al contrario que otros mozos de espadas, David no asiste al sorteo de los astados. «A Miguel Ángel no le gusta que le diga cómo son los toros, no quiere saberlo», apunta David antes de salir de nuevo para el hotel. Es la hora de preparar la denominada ‘silla del torero’, compuesta por el traje de luces que vestirá el matador.

Esta foto es significativa : Perera y el apoderado que mas tiempo ha durado con el extremeño, Fernando Cepeda

«El traje depende del día, de la responsabilidad de la plaza y de la categoría. Generalmente sé el vestido que quiere lucir», comenta. Para la tarde de ayer debía ser un vestido especial y aunque en primer momento pensó en uno, finalmente se decantó por otro azul.

Con todo preparado y sin perder un minuto, la cuadrilla se dirige al comedor sobre la una y media del mediodía. Comen algo ligero y charlan antes de irse a descansar. David es el encargado de despertar a Miguel Ángel dos horas antes de la corrida.

Son momentos de seriedad y tensión que se sobrellevan charlando junto al apoderado del diestro, Fernando Cepeda. «No hablamos de la tarde, sino de otras faenas, o de temas intrascendentes», subraya David, quien reconoce que la responsabilidad de cada tarde se nota en los momentos previos. «Cuando se llega al nivel de Miguel Ángel hay mucha presión por seguir en el nivel que está marcando, no se puede bajar y es eso, esa responsabilidad por estar arriba, lo que diferencia a una máxima figura del toreo», destaca David.

Una hora antes de la corrida, es el mozo de espadas el que viste al torero. Es casi un ritual en el que tarda una media hora. Con la mente puesta en el triunfo, Miguel Ángel y su cuadrilla salen para la plaza de toros de San Juan a las siete de la tarde. Durante la lidia, David proporciona al diestro el capote de brega, el agua o el estoque. La tarde no fue del todo la esperada, pero no hay tiempo que perder. Salen de viaje para Alicante. Al día siguiente partirán hasta León.

David vive y siente en primera persona la vida de matador de toros. Apenas pasa tiempo en su Badajoz natal pero ha elegido la profesión que más le gusta y eso hace que todo sea más fácil y llevadero. No hay más que ver su cara de satisfacción cuando Miguel Ángel, su amigo, cosecha un nuevo triunfo.

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