Ha fallecido el escritor y periodista, Plinio Apuleyo Mendoza.
Apuleyo fue uno de los hombres más cercanos al nobel de Literatura Gabriel García Márquez.
(Tunja, Colombia, 1932 – 2026)
Estudió ciencias políticas en la Universidad de La Sorbona de París. Desempeñó el cargo de primer secretario de la embajada de Colombia en Francia y escribió artículos periodísticos para varias publicaciones internacionales. En 1979 ganó el Premio de Novela Plaza y Janés con la obra Años de fuga (1979).
De regreso en Colombia colaboró con el periódico El Tiempo, realizó el programa de televisión Personajes y obtuvo, compartido con sus hermanas, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Otras obras de su pluma son el libro de ensayos Primeras palabras, el libro de cuentos El desertor (1974) y El olor de la guayaba (1982), reportaje sobre el escritor Gabriel García Márquez, del que fue amigo personal, aunque discrepaba con él políticamente.
Posteriormente publicó La llama y el hielo (1984), en la que se narran anécdotas de cinco personajes conocidos por Plinio Mendoza, y Nuestros pintores en París (1990).

En 1996 saltó a la fama continental tras la publicación del Manual del perfecto idiota latinoamericano, un ensayo contra la clase política hispanoamericana escrito en colaboración con Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, del cual se publicaría en 2007 una continuación: El regreso del idiota. De 1997 es Fabricantes de miseria, sobre la situación en Venezuela y Colombia.
En 1999, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia atentó contra el escritor con el envío de una carta-bomba a su apartamento, que no llegó a estallar. En marzo de 2002, Mendoza pidió públicamente solidaridad internacional con la situación de terrorismo que vivía el país. Poco después publicó Aquellos tiempos con Gabo, libro en el que reveló aspectos desconocidos del autor de Cien años de soledad y que tuvo un gran éxito.
EL PERFIL QUE MEJOR DESCRIBE AL PERIODISTA FALLECIDO
1. Ha muerto Plinio Apuleyo Mendoza, uno de los mejores prosistas que ha tenido la prensa colombiana. Varios de sus textos de no ficción —por ejemplo, el retrato de Álvaro Cepeda Samudio— son de una gran factura literaria. Su crónica “Volver a Barranquilla” es, de lejos, lo más hermoso que se ha escrito sobre esa ciudad. La prosa de Plinio solía ser depurada, con una orfebrería cuidadosa que mostraba su conocimiento del lenguaje y de su musicalidad.
2. Plinio era un hombre de derecha. Y por eso, mucha gente lo descalificaba, incluso sin leerlo. Pero no se engañen: era un extraordinario escritor.
Voy a contarles una anécdota:
En cierta ocasión una revista en la que yo colaboraba tuvo la idea de hacer una sección enfrentando a varias parejas de columnistas que tenían visiones antagónicas del mundo. El columnista A escribía una columna contra el columnista B, y viceversa. Pues bien: llamaron a Antonio Caballero, influyente columnista de izquierda, y le propusieron que se enfrentara a D’Artagnan, columnista de derecha de El Tiempo que por entonces era muy leído:
—¡Cómo se les ocurre emparejarme con ese bobo! —respondió Antonio—. A mí pónganme a pelear con Plinio, que es un gran escritor.
3. Su perfil de Gabriel García Márquez, titulado “El caso perdido”, tiene momentos de enorme belleza. Pero está repleto de indiscreciones. Además, plantea dilemas éticos serios. García Márquez, que era su compadre, había vivido con Plinio muchos momentos que hacían parte de una fraternidad íntima. La queja de García Márquez era inobjetable:
—Yo pensé que nos encontrábamos para ser amigos, no para que tú salieras a revelar lo que veías y contarlo a tu manera.
El final de ese perfil es luminoso y conmovedor. Háganse el favor de leerlo.
4. Plinio era un escritor que solía incluirse como protagonista en lo que contaba. Un día, en un almuerzo, el poeta Juan Manuel Roca lo definió con una humorada maravillosa:
—Si Plinio se convirtiera en Juan Ramón Jiménez, escribiría “Yo y Platero”.
Paz en su tumba











