Muy singular…Una torera se sube al caballo para picar

por | Sep 25, 2026 | Mujeres toreras | 0 Comentarios

Soñaba con picar un toro en mi encerrona como Matadora de Toros, exclama la torera mexicana Hilda Tenorio.
Una imagen que evoca aquellos pasajes que solía leer sobre Nicolasa Escamilla inmortalizada por Goya en alguno de sus grabados.

Y Mary Carmen Chávez Rivadeneyra nos recuerda:

 

 Inolvidable Matadora, esa tarde fue histórica.

Nicolasa Escamilla, “La Pajuelera”. Es la lámina nº 22 de la colección La tauromaquia De Francisco de Goya.

Nicolasa Escamilla. Así se llamaba la torera, conocida como La Pajualera, que inmortalizó Francisco de Goya en su serie «La Tauromaquia». Nacida en Valdemoro en el siglo XVIII, con fecha en la que los autores no se ponen de acuerdo, hay documentos que avalan que esta picadora ya toreaba en los años cuarenta del citado siglo.

Su apodo venía de su oficio en la juventud, cuando vendía pajuelas de azufre. Hubo división de opiniones sobre sus actuaciones en las arenas: desde partidarios como Cossío, que la calificaba como la torera del XVIII más importante, o José Daza, que subrayaba su entrega, o detractores como el padre Martín Sarmiento, que se refería a monstruosidad.

La Pajuelera fue una de las mujeres que Goya pintó, una de sus féminas valientes, un dibujo preparatorio realizado en sanguina que se conserva en el Museo del Prado con esta picadora a caballo.

Justo ayer el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido ; el alcalde de Córdoba, José María Bellido, y la comisaria de la muestra, María Toral, inaguraron la exposición «Las mujeres de Goya», en la sede de la Fundación Cajasol en la capital, con la que la entidad abre su programación cultural de 2021. Según explicó el presidente de la Fundación Cajasol e informa Europa Press , «se trata de una muestra integrada por 55 obras de las grandes series de grabados del artista».

Injusta situación

En ella se encuentra «una contundente denuncia de la injusta situación de la mujer de la época, una crítica que lamentablemente sirve todavía para muchos aspectos de nuestra sociedad a pesar de los avances indiscutibles logrados en la batalla de la igualdad entre hombres y mujeres», apuntó Antonio Pulido.

LAS PRIMERAS MUJERES TORERAS

Debemos trasladarnos hasta el siglo XVII, ya que es ahí la época más antigua en el que tenemos constancia de la presencia de la mujer en los espectáculos taurinos, ya que aparecen reflejadas imágenes de ellas picando un toro en la loza talaverana y ya se las cita en alguna disposición oficial. Lo que sí parece cierto es que en sus inicios la mujer no toreaba a pie por considerarse “indecoroso”, haciéndolo tan solo a caballo. También a finales de este siglo, las mujeres empiezan a manifestarse dentro del mundo rural, ya que elaboraban faenas y labores de campo. Esto lo hacían de forma privada, cuidando que nadie pudiera verlas, ya que no estaba permitido que una mujer demostrara su valentía y sus aptitudes delante de una res brava.