90 años del natalicio de César Girón

90 años del natalicio de César Girón

«Nací en Caracas, en la Roca Tarpeya. Me levanté en Maracay, a la que considero mi tierra adoptiva» Comienza de esa manera una parte del prólogo de la biografía del torero César Girón escrita por el periodista Víctor José López, conocido en el ambiente periodístico y taurino como «El Vito», nombre con el cual ha firmado sus trabajos de cronista taurino de muy larga data y quien conoció a aquella figura del toreo que murió en un accidente de transito en la Autopista Regional del Centro, cerca de la población de la victoria una noche del 20 de octubre de 1971.

«No puedo decir que tuve una intimidad con César Girón, pero si fuimos amigos. Lo conocí en una fecha de importancia histórica para el deporte nacional. Fue el día que Willie Mays, que vino con el Santurce de Puerto Rico, le pegó un jonrón a Ramón Monzant, para dejar al Magallanes en el terreno y eliminarlo del certamen en el año 1954, yo tenía 14 años», explicó el Vito, quien recordó que ese día Girón tenía un compromiso con Eugenio Mendoza, importante empresario.

«Pero prefirió acompañarnos a mi y a un grupo de amigos al juego de pelota. Imagínate aquella pelotota que nos estábamos dando, un grupo de muchachos compartiendo la gran figura del toreo del momento», recordó López.

«Nos dijo, Mendoza que espere, que una vez no me dejaron entrar a Materiales Mendoza a vender una olla de empanadas que hizo mi mamá. Desde luego, que Mendoza no tenía idea quien entraba o quien salía de esa empresa que tenía en Maracay, pero de esa forma Girón puso de manifiesto una situación, la condición de excluidos de la gente de Maracay».

Y es que la capital de Aragua, después de la muerte del general Juan Vicente Gómez, se convirtió en una especie de pueblo marginado, porque todos lo que tenían dinero se fueron y quedaron los campesinos, la gente más pobre y menos tomada en cuenta.

«Ese hombre de esa extracción tan modesta llegó a tener el privilegio que cinco de los mejores poetas nacionales, entre ellos Miguel Otero Silva, Luis Pastori y José Ramón Medina le escribiesen un soneto», señaló El Vito. «Lo incluyen en esa sociedad. Yo lo veo como el venezolano típico aquel que sale de la nada y conquista muchos horizontes en el ámbito internacional, así fueron también Alfonso Carrasquel, A lfredo Sadel. Esa es Venezuela, no la que nos están tratando de imponer ahora, en la que hablan de un «hombre nuevo» del que habló el Che Guevara y que nunca se ha concretado en ninguna parte».

Asegura Víctor José López que César Girón es el hombre que puede servir para ilustrar el talante del venezolano típico.

«Creo que era obligada la presencia de César Girón en las biografías de los personajes más importante de la venezolanidad porque está muy por encima de muchos y porque le dio lustre al gentilicio venezolano».

Más cornadas da el hambre. Narra «El Vito» López en el texto biográfico de César Girón, el cual forma parte de la colección Biblioteca Biográfica Venezolana que edita El Nacional, que la futura figura del toreo quería ser beisbolista, pero el roce con algunos amigos en becerradas que montaban en Maracay y ver actuar a Manolete y a Carlos Arruza quedó picado por el gusanillo de la torería.

Luego de participar en varias novilladas en Maracay y Caracas, César Girón con sólo 17 años, 60 dólares en los bolsillos y una maleta de cartón amarrada con mecatillo, partió en busca de la fama y la fortuna a España, donde le resultó sumamente difícil abrirse paso.

Vivía en pensiones baratas e incluso, en Salamanca estuvo a merced del frío y un amigo estudiante de medicina le regaló 50 pesetas para que comprase unos zapatos, porque los que tenía estaban deteriorados al punto que les tapaba los huecos por periódicos.

Girón había visto un par de zapatos que le gustaban y los compró. La tarde de ese día llovió y el joven venezolano, confiado en la calidad de su calzado, siguió la marcha bajo la lluvia, pero cuando llegó a su hospedaje ya los zapatos no servían, eran cartón.

Sin embargo no todo para César Girón fue sufrimiento, en Barcelona logró mostrar su clase torera y debutó en la Monumental, de donde fue sacado en hombros de los aficionados, después de cortar tres orejas.

El mundo a sus pies. Fue ese, según narra El Vito, el inicio de una exitosa carrera que lo llevó a las mejores plazas del mundo, Madrid y la exigente Sevilla se rindieron ante el arte de Girón, igual pasó en México donde tuvo un resonante éxito, de igual manera en Perú y en Francia, donde conoció a su esposa Danielle Ricard, hija del acaudalado empresario Paul Ricard, con quien tuvo tres hijos.

«El caso de César Girón se puede comparar con los que yo llamo `los tres mosqueteros de Colombia’, García Márquez, Botero y el torero César Rincón Que demostraron al mundo que su país no era una guarida de narcotraficantes, que había y hay, gente de valía en diversos ámbitos», argumentó López. «Girón le dio lustre a Venezuela en el exterior, su éxito, como el de los campeones mundiales de beisbol de 1941, tiene el valor de ser la heroicidad de un venezolano común, no de esos semidioses con charreteras que llenan la historia del país y cuyos triunfos en algunos casos son dudosos».

En la conversación con «El Vito», quien llegó a ser director del diario Meriano, le comentamos que en el texto se siente una cierta decepción de César Girón, por sentir que en Venezuela no le apreciaron como merecía.

«A todos los venezolanos que triunfan en el exterior le suele ocurrir los mismo, hasta a Simón Bolívar que dijo `he arado en el mar’. A César le molestaba que sus compatriotas, que somos muy igualados, no le guardasen el respeto que en otros países, pero él ha sido el torero con más sentir nacional que todos. Hay algunos, que luego de estar un tiempo en España hablan como andaluces, César siempre habló y sintió como caraqueño, como venezolano», aseguró.

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