José Gómez Ortega, que había de inmortalizar el apodo familiar de Gallito, nació en el n.º 2 de la calle Fuente, en la huerta llamada “El Algarrobo”, de Gelves. Su nombre completo, según reza en la partida de bautismo, era José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús. Fue el hijo menor del torero Fernando Gómez el Gallo y de la bailaora Gabriela Ortega, y hermano de los diestros Fernando y Rafael el Gallo. Gallito fue un apodo que utilizaron, antes y después que él, varios de los miembros de su amplísima familia de toreros. Fue cuñado del torero, mecenas del Grupo Poético del 27 y dramaturgo, Ignacio Sánchez Mejías, muerto, igual que Gallito, a consecuencia de la cornada de un toro.

Gallito, o Joselito el Gallo, como indistintamente se le llama, fue uno de los toreros más grandes de todos los tiempos. En su persona culminó una importantísima dinastía familiar, que tuvo el contrapunto a su personalidad poderosa y su intensa manera de entender el toreo y la Fiesta en su hermano Rafael, también excelente torero.
Según Néstor Luján, “Joselito fue un torero total […] Fue un torero completo: por su arte, por su técnica y conocimiento, y por su insobornable vocación que hace de él una personalidad autoritaria dentro y fuera de las plazas”.

Huérfano de padre al poco de cumplir los dos años, pero inmerso en un ambiente familiar muy taurino, Gallito comenzó a torear muy joven. Al morir el cabeza de familia, su madre abandonó Gelves, trasladándose a la calle Relator de Sevilla. Joselito acudió a un colegio de párvulos en la calle Feria, la misma en la que en 1892 había vivido Juan Belmonte, futuro gran torero, pareja histórica de Gallito y su complemento técnico y artístico. Siendo un niño, Joselito fomentó su afición con ganado manso en la finca “La Barqueta”, propiedad del médico José Sánchez Mejías (padre de Ignacio), y en la Alameda de Hércules, en aquella época una auténtica escuela de toreo. Según Cossío, a los ocho años toreó por primera vez en la finca “Palmete”, de Valentín Collantes, “una becerra que le atropelló, asustándole hasta el punto de negarse a seguir toreando”. En los años siguientes siguió acudiendo a tentaderos junto a sus hermanos (en las ganaderías de Miura y Pablo Romero, entre otras muchas), hasta que por fin mató su primer becerro, el 19 de abril de 1908 en Jerez de la Frontera, vestido con un terno verde y negro. Se lidiaron novillos de Cayetano de la Riva, y alternó con José Puerta Pepete y José Gárate Limeño. Con esos torerillos, José Martínez, de profesión guardia municipal, organizó una terna de becerristas con la que viajó a Portugal. Sin embargo, ésta pronto se deshizo (Pepete sólo toreó dos festejos y regresó a Sevilla), formando a partir de ese momento Gallito y Limeño una célebre pareja de novilleros que se mantuvo en vigor durante cuatro temporadas.

En Portugal, Gallito y Limeño estuvieron sometidos a un régimen económico leonino (10 reales por festejo, y 14 un poco más adelante) por parte del guardia Martínez. Pero muy pronto Joselito dio muestras del carácter que en un futuro iba a convertirle en figura del toreo. Según Cossío, Gallito, “tras haber adquirido la autorización y la representación de sus compañeros, ajustó una corrida en la plaza de Campo Pequeño, de Lisboa, a beneficio del rejoneador José Casimiro, por la que cobró mil pesetas [cuatro mil reales], encargándose él de pagar a la cuadrilla, y concediendo al Guardia, como ellos le llamaban, la retribución de veinte duros [cien pesetas] por corrida, rigiendo desde entonces con exacto rigor este régimen de administración”. En esa gira por tierras portuguesas Gallito y Limeño torearon diecisiete becerradas, nos relata historia hispanica











