Inmenso Morante en Sevilla, sin espada, dos pinceladas de oro de Aguado que se lesiona la rodilla derecha , arrimòn de Roca con un gran toro de Victoriano del Rìo

Inmenso Morante en Sevilla, sin espada, dos pinceladas de oro de Aguado que se lesiona la rodilla derecha , arrimòn de Roca con un gran toro de Victoriano del Rìo

La Maestranza con el cartelito de no hay entradas en tarde veraniega abriò el serial de 14 corridas por San Miguel en la que la espada privò a la terna de atravesar la esquiva puerta del Prìncipe.

Sevilla tiene ese encanto de La Maestranza de mas de 200 años de edificada en ese estilo tardo barroco del siglo XVIII.

Y sentir el toreo de Pablo Aguado en dos pinturas en que convirtiò las dos medias, eternas, luminosas y ese pique con Roca que replicò el quite del sevillano.

Y ese Morante , inteligente y sabido en terrenos que toreò brillantemente a su segundo ( en su primero escuchò pitos con un toro a menos en el que abreviò ) con cortas series impregnadas de sentimiento, con empaque, con olor a naranjo en flor…Pero marrò con los aceros…Y por què inteligente?, pues sacò al toro de la querencia en tablas y se lo llevò a los medios donde el toro desarrollò todo su potencial, lo que ocurriò fue que ya no quiso mas y se volviò a refugiar en los adentros.

Excepcional ese toro de Roca, el primero, con clase, embestidas claras, se dejaba torear por abajo , tenìa ritmo y calidad pero quizàs el limeño pecò tanto en los lances como con la muleta en torear hacia afuera desplazando al toro y no hacia adentro ( se acuerdan de esas faenas del maestro Rincòn trayendo al toro de lejos, dejándolo llegar y crear esa imaginaria media luna donde el cuerpo es eje. En su segundo, dejò impregnada la plaza de sutiles aromas mexicanos con las gaoneras limpias y bellas , se pegò un arrimòn, se jugò la vida sin trampa ni cartòn, la punta de los pitones le rascaban la taleguilla, toreò de rodillas, dio muletazos de envergadura y sòlidos, ARABESCOS en esas trrincherillas pero falla con la espada y todo queda en vuelta al ruedo.

Aguado no pudo matar al sexto, lo hizo Morante, el sevillano se fue auxiliado por la cuadrilla a la enfermería con una seria lesiòn en la rodilla derecha cuya dimensiòn aun no se sabe.

No se olvidarà el aficionado del sardo «Cojito» con 550 kilos que lidiò Aguado y tuvo tanta clase , nobleza y bravura, que embistiò sin prisas ni pausas a los engaños, que echò el morro abajo y fue noble y bravo. El toro fue excepcional mientras lo demás , lo de menos-.,

RESUMEN

Morante, silencio y ovaciòn

Roca Rey, oreja y vuelta al ruedo

Pablo Agua silenciado en los dos

Las siguientes fotos son autorìa de Diego Alais

Deja un comentario


  Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio web. Al seguir navegando, aceptas el uso de cookies. Más información en nuestra política de privacidad.    Más información
Privacidad