El idilio de Colombo con ‘Arlésien’ enciende la matinal de Istres. El ciclón venezolano indulta a un bravo ejemplar de Robert Margé en Istres

por | Jun 22, 2026 | Los toreros americanos, Uncategorized | 0 Comentarios


Hay mañanas en las que el toreo se reconcilia con su esencia más pura, los planetas se alinean sobre la arena y el milagro de la bravura estalla en el ruedo. Sucedió hoy en Istres.

El coso francés fue el escenario de una obra de arte efímera pero eterna, donde el toro y el torero hablaron el mismo idioma: el de la entrega absoluta. El gran protagonista de la matinal fue el venezolano Jesús Enrique Colombo, quien firmó una página de oro al perdonarle la vida a ‘Arlésien’, un extraordinario y enclasado astado de Robert Margé que derrochó casta y clase a raudales.

Colombo y el éxtasis del pañuelo naranja

El cénit de la mañana llegó en el cuarto acto. Rompió plaza un toro de bandera, un ejemplar de Robert Margé que desde los primeros compases cantó su excelente condición. Colombo, un torero de raza y fuego, entendió a la perfección la exigencia de ‘Arlésien’. El venezolano se acopló a las vibrantes, profundas y repetitivas embestidas del animal en una faena de trazo largo, ritmo templado y manos muy bajas.

Cada muletazo era un monumento a la ligazón; el toro, incansable, humillaba y repetía para el deleite de un público entregado y del propio matador, que toreaba con el alma rota. Cuando Colombo ya se perfilaba para herir, un grito unánime brotó de los tendidos franceses: «¡Indulto!». El diestro prolongó el idilio con otra tanda colosal y el presidente, rendido a la evidencia de tanta clase y casta, asomó el pañuelo naranja. Estalló el delirio. Dos orejas simbólicas a las manos de un Colombo pletórico, que ya venía de cortar un apéndice en el segundo tras una faena vibrante y variada que abrochó con ajustadas manoletinas.

La dimensión clásica de Ismael Martín

Por su parte, Ismael Martín dejó en Francia una gratísima impresión, demostrando que posee un concepto del toreo clásico y asentado. Su primero fue un animal manejable pero de escaso fondo, que se apagó pronto. Aun así, el salmantino extrajo muletazos de bella factura que le valieron una rotunda ovación.

El premio gordo le llegaría en el quinto, otro toro noble de Margé ante el que Martín dio una dimensión de torero importante. Se acomodó con naturalidad y limpieza por ambos pitones, templando las embestidas con pureza y verdad. Una oreja de mucho peso específico fue el justo premio a su firmeza.

El trago agridulce del toricantano

La cruz de la moneda la vivió el joven Nino Julián, que hoy cumplía el sueño de doctorarse en tauromaquia. El toro de su alternativa fue un noble ejemplar de Margé con el que el toricantano anduvo notable y templado por ambos pitones, aprovechando las francas embestidas. Sin embargo, el idilio se rompió con la espada, emborronando una obra que bien valía un trofeo y teniendo que conformarse con una vuelta al ruedo de consolación.

En el sexto, Julián no se amilanó y apostó fuerte. Se la jugó con muchas ganas ante otro toro de buenas condiciones, logrando conectar con los tendidos que ya saboreaban el triunfo del chaval. Pero los aceros volvieron a convertirse en su peor pesadilla. Tras varios fallos y un aviso, el silencio sepultó lo que pudo haber sido una mañana de gloria. Así es el toreo: la gloria y el calvario separados apenas por la fina línea de un estoque.

Ficha del Festejo

Plaza de toros de Istres (Francia). Tercer festejo de la Feria Taurina 2026. Matinal. Tres cuartos de entrada.

Ganadería: Toros de Robert Margé, bien presentados y de buen juego en líneas generales. Destacó el cuarto, de nombre ‘Arlésien’, nº 44, premiado con el indulto.

Jesús Enrique Colombo: Oreja y dos orejas simbólicas tras indulto.

Ismael Martín: Ovación y oreja.

Nino Julián (que tomaba la alternativa): Vuelta al ruedo y silencio tras aviso.

( Nota desde Istres de Tendido Digital )