-José Humberto Eslava, Pepe Cáceres, fue incinerado en Bogotá, siguiendo sus deseos expresos.
Las cenizas de Cáceres fueron entregadas, también por voluntad expresa del finado, a su amigo íntimo y socio Joaquín Quintero.
Pepe Cáceres murió un 16 de agosto como consecuencia de las heridas que le causó el toro «Garrotillo» en la plaza de toros La Pradera, de Sogamoso, a 200 kilómetros de Bogotá, el 20 de julio.
La plaza de toros hoy cerrada fue rebautizada con el nombre del torero, según informaron las autoridades de la localidad boyacense.
El Dr.Malpica quien lo atendiò en Sogamoso me dijo entonces que la cornada era mortal de necesidad.
,Antes de expirar escribiò : «¿Maté al toro? ¿Me dieron las orejas? ¿Ya pagaron a las cuadrillas?.
«Varias intervenciones quirúrgicas y toda la asistencia de la unidad de cuidados intensivos de la clínica, una de las más modernas del país, no pudieron salvarle de la cornada, que le destrozó un pulmón y le causó fracturas múltiples de esternón y costillas, además de otras graves lesiones internas. Los médicos que le atendieron explicaron que desde hacía dos semanas la insuficiencia respiratoria del diestro demostró ser irreversible.
«Después de una segunda intervención quirúrgica en Bogotá, tras una primera practicada en Sogamoso, Cáceres despertó, pidió papel y lápiz, dado que no podía hablar, y preguntó: «¿Maté al toro? ¿Me dieron las orejas? ¿Ya pagaron a las cuadrillas?.
«El miembro de la cuadrilla al que hizo estas preguntas le respondió afirmativamente, aunque Cáceres no llegó a matar al toro. La faena con Monín, segundo de la tarde, tuvo que ser terminada por el español Antonio José Galán, con grandes dificultades. Posteriormente, Galán afirmó que el toro ya había sido toreado». Extremo que jamàs se comprobò.











