34 años sin el maestro Pepe

Pepe Cáceres

34 años sin el maestro Pepe

Un 16 de agosto hace 34 años cesaron los signos vitales tras la cornada el 20 de julio de 1987 en Sogamoso de quien es una enseña de nuestro ritual taurino en el siglo XX , el maestro Pepe Cáceres.

Compartió cartel con Antonio José Galán y el rejoneador Dayro Chica.

Nació en Honda en un humilde hogar, se formó en capeas y en el matadero municipal de Manizales, debutó allí como novillero en el 53, toreó en la monumental su última corrida, el toro lo hirió en el primero y salió para lidiar el cuarto en un cartel en el que estaban dos josés, Ortega Cano y Miguel Arroyo » Joselito». Manizales está unida a su vida torera y por eso sus cenizas reposan , por expreso deseo de él, en la catedral de esa ciudad.

Su primer paseillo en La Macarena en el 52 en un espectáculo con el Bombero Torero y Joselito Charry. Imagen cedida a tendido7 por Aranguito

José Humberto Eslava, para grandeza del toreo, Pepe Cáceres, fue incinerado en Bogotá, siguiendo sus deseos expresos.

Las cenizas de Cáceres se depositaron en manos de don José Joaquin Quintero , su «hermano» , confidente y amigo, por voluntad expresa del maestro.

Pepe Cáceres murió un domingo de madrugada en la Fundación Santafe de Bogotá por las heridas que le causó el toro » Garrotillo» en la plaza de toros La Pradera, de Sogamoso, el 20 de julio.

Pepe Cáceres, con 52 años, murió tras una agonía de 27 días, durante los cuales se mantuvo gracias a «dosis heroicas» de medicinas, un respirador mecánico y otras ayudas de vida artificial. Varias intervenciones quirúrgicas y toda la asistencia de la unidad de cuidados intensivos de la clínica, no pudieron salvarle de la cornada, que le destrozó un pulmón y le causó fracturas múltiples de esternón y costillas, además de otras graves lesiones internas.

El Dr. Malpica que lo atendió en la plaza de Sogamoso me confesó hace varios años: La cornada era mortal de necesidad. » No había nada qué hacer desde el punto de vista quirúrgico», agregó el galeno.

Sin duda el maestro Pepe con su paso por las plazas de España, Francia y América deja honda huella en el toreo americano que ha nutrido de savia la tauromaquia mediterránea , de Gaona a Armillita, de César Girón a Cácres y mas tarde César Ricón, gloria del toreo.

Y queda esa cacerina ( quizás sea remembranza de otros lances y quites como » la rogerina» pero » la cacerina» tendrá para la eternidad el sello y la impronta del maestro de Honda Pepe Cáceres.

Prefiero recordarlo alegre, participativo y por eso la foto cedida por Aranguito para este portal en un club de Medellín bailando con quien fuera reina de la belleza de Colombia , Doris Gil Santamaría

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